Para celebrar de forma particular y distinta a lo habitual jeje el 45 aniversario de la Constitución Española la parroquia heavy local sevillana y veterana se reunió, en un número aproximado de 400/500 personas, en la Sala Custom y disfrutar de una de las mejores gargantas de la historia del hard rock.

El gran reclamo previo era que se interpretaría de manera íntegra aquel maravilloso álbum de 1979 de Rainbow "Down to earth", el único que el gran protagonista de una noche de fina lluvia o sirimiri grabase con el mítico combo de Ritchie Blackmore. Puestos a no mentir y siendo puntilloso debo decir que faltaron dos piezas de la citada obra maestra: "No time to lose" y "Danger zone"; no obstante nadie de los allí presentes creo que plantee queja alguna sobre el emocionante show que vivimos.

Con una hora y cinco minutos de retraso respecto al horario oficial arrancó el concierto a las 22:05 con "Eyes of the world" en el que hubo algún problema técnico inicial con el sonido de la guitarra solventado rápidamente, enlazaron del tirón con el himno "All night long" en el que ya toda la peña acompañó cantando a grito pelado y Graham pidió a un pipa que le apretaran la conexión de su micro -un poco de cinta americana y listo- para acometer con tela de sensibilidad "Love´s no friend": en este punto ya tuvimos claro lo valiente y arriesgado que es nuestro protagonista al embarcarse a punto de cumplir 76 castañas en una gira cuyas canciones destacan por una evidente y altísima exigencia de nivel vocal, exclusivamente reservada para "putos amos figuras-estrellas del rock".

Respecto a la banda, simplemente de correcta ejecución, pero sin destacar en demasía salvo, quizás el teclista Alejandro Bertoni, la forman la base rítmica compuesta por el joven batería Carl Huse (o algo parecido escuché, disculpen si aquí no soy certero) y la morenaza bajista que dicen es la actual pareja del cantante desde hace unos años (Beth-Ami Heavenstone), completando el grupo la guitarra de Conrado Pesinato quien bastante trabajo tiene con tener que emular a Blackmore, Schenker o Yngwie como para encima tener que pedirle que lo borde en los solos y añada personalidad propia. Eso es lo que tiene haber currado siempre únicamente con los mejores hachas: que te robaban protagonismo y eso obviamente nuestro héroe ya hace tiempo que no lo permite.

"Makin´love" engarzó con el single perfecto mayor éxito mundial de toda su prolongada y fructífera carrera: la vieja y redonda canción compuesta por Russ Ballard "Since you been gone", en la que más de uno echó unos cuantos lagrimones. Una mínima paradita para el artista, dejando que su teclista se divierta con un pequeño solo que conectan, ya sumándose los demás, muy acertadamente con los acordes jazzísticos de "Lazy" de Deep Purple para tocar el primero de los dos únicos temas de la GRAHAM BONNET BAND del repertorio: S.O.S (no desmerecen para nada).
Me paro aquí en uno de los puntos más álgidos de la velada: una de aquellas maravillas de orfebrería fina pertenecientes al LP del Michael Schenker Group del 82 "Assault attack": "Desert song" la interpretó con desgarrador feeling y esfuerzo vocal impresionante (un flipe ver cómo este gran fan de Little Richard se retorcía espasmódicamente alejándose el microfono a una cuarta), luego vino creo una de las dos que tocaron del rompedor debut de Alcatrazz "No parole from rock´n´rol" fechado en 1993, "Jet to jet" conectada a un breve solo del batera y algunos amagos intuí del teclista por la intro mítica de "Stargazer" made in Rainbow. 

Otro pequeño kit-kat y la segunda de su banda "Night games" (una de las más comerciales del concierto) ya con el aforo entregadisimo, nos derivó hacia el éxtasis rockero con una matadora "Assault attack" (MSG) que nos teletransportó a cuando el heavy metal era tendencia musical ganadora para la juventud planetaria. Si además le sumamos como colofón la segunda de Alcatrazz "Too young to die, too drunk to live" y la brillantez final de "Lost in Hollywood", nos dejó -tras magnífica hora y cuarto de reloj sin bises to seguío- a todo kiski con la sensación de que, en adelante, en un futuro no muy lejano, ya no podremos vivir bolos cañeros de esta tesitura, no por ná sino porque nuestras referencias se van a ir dentro de poco a criar malvas.

Lástima comprobar el escasísimo número de público joven, todos rondábamos entre 45 y 55 años, hicimos un magnífico ejercicio de nostalgia metalera disfrutando como zagales hinchándonos a cantar -y a birra todo sea dicho jeje- con el James Dean del rock´n´roll. 

Crónica por:
Eduardo "Powerage" Pineda.