Confirmando las elevadas expectativas previas THE BABOON SHOW ofreció en la Sala Fanatic uno de los mejores conciertos cañeros y contestatarios que se han visto por nuestros lares de los últimos años, poniendo al citado local literalmente patas arriba. Además contábamos con el magnífico aliciente de los gaditanos THE ELECTRIC ALLEY como grupo invitado.

A las nueve en punto de la noche abrieron los andaluces con “No control”, tema en el que apenas pudimos escuchar la voz y los coros, menos mal que eso se arregló ya con el maravilloso primer single “Hurricane” de su sobresaliente cuarto álbum “Apache”: aquí ya teníamos sobre la mesa los ingredientes de su exitosa fórmula a la hora de componer, a saber, hard rock contemporáneo de sabor clásico con gotitas de rock sureño setentero, primacía por la belleza en melodías y armonías, destacadas guitarras y un cantante de escándalo.

 

El señor Jaime Moreno posee una de las mejores voces del rock estatal aunando sensibilidad en los medios tiempos y el coraje y la testosterona que piden las canciones más leñeras, a todo ello súmenle su buen hacer con la guitarra rítmica y obtenemos un bicharraco para competir en la Champions League contra quien sea. El otro gran puntal del combo es Nando Perfumo, brillante guitarrista, rápido e intuitivo en sus solos, completándose todo con la solvencia de la base rítmica formada por el bajista Sergio Reyes y el batera Rafa G. Benítez.

Fueron cayendo algunas de sus grandes canciones como “One casting light”, “Last letter”, “Make it through the night”, “Can we have some love between us?” intimando su conexión con el respetable a esas alturas ya entregado, qué buenas voces y coros y vaya composiciones guapas. Con un tempo más pausado y heavy-blues destacó “Up the flames” con extraordinario solo alargado regodeándose Nando en su maestría pisando el pedal wah wah. El cañonazo que bautizó su tremendo segundo LP “Get electrified!” (sin duda uno de los mejores discos españoles del año 2015) sirvió como perfecta despedida a sus intensos tres cuartos de hora sobre las tablas. THE ELECTRIC ALLEY llevan ya unos doce años, cuatro álbums, labrándose una impecable carrera hacia el triunfo fuera de nuestras fronteras, donde ya han hecho sus pinitos con un par de giras que les han llevado por Francia, Bélgica, Alemania, Suiza, Eslovaquia y algunas fechas británicas, tienen ya asegurada su presencia en 2024 en citas de relumbrón como el Azkena o el Resurrection Fest y están a puntito de grabar el próximo 24 de febrero su primer disco en directo en la madrileña Salanazca, ojalá todo les salga a pedir de boca porque se lo tienen reketemerecido.

Nos venían avisando buenas fuentes que THE BABOON SHOW llegaban a Sevilla en tremenda racha y goleando, si utilizamos términos balompédicos, como una de las bandas más calientes del planeta rock y debo decir que todos aquellos buenos augurios se confirmaron de manera contundente. Este cuarteto sueco de Estocolmo con dos décadas de actividad a sus espaldas no defraudó a ninguno de los aproximadamente 350 asistentes con su vibrante espectáculo haciéndolos saltar, cantar y bailar (incluso “poguear” duchados de cerveza a empujones limpios jeje) a troche y moche. Vienen paseando su ya décimo trabajo discográfico “God bless you all” del 2023, del cual sonaron varias piezas, abrieron con “Made up mi mind”, “Shame”, “Oddball” y la primera citada con una muy dinámica puesta en escena comandada por un torbellino que se mueve como una auténtica lagartija epiléctica sentando cátedra punk rock: esta chica-volcán se llama Cecilia Boström y se hace acompañar por su bella y eficaz bajista de larguísima melena Frida Stahl, el correcto guitarrista de las coletas, bigote y gorra Hakan Sôrle y un poderoso heavy (con su camiseta de Iron Maiden) como Niclas Svensson tras los tambores.

Es un gustazo poder disfrutar de semejante demostración de salvajismo acometiendo el power-pop, aderezado con riffs a lo AC/DC, conservando espíritu garajero guarrón y celebrando tanto el punkarreo cachondo y festivo herencia de los Toy Dolls como el más ideológico radical de izquierda guerrillera de sus letras. “Me myself and I”, “Straight from the heart”, “History”, “Gold”, “Boredom” fueron sonando sucesivamente poniendo el local en absoluta ebullición, tras un “paseo tipo crowdsurfing” tumbada de Cecilia aupada en volandas en manos de sus fans entre el alucinado público. Algún amago bromista sobre ritmos cubano-caribeños (cachondeo sabrosón cantando una oda a la sangría Don Simón inclusive) y mucha rabia punk magníficamente canalizada. Otras canciones muy celebradas fueron ·It´s a sin”, “Flight in the night” o “Class war”, cerrando con “No afterglow” una hora y cinco minutos de reloj trepidantes.

 

Tengan por seguro que THE BABOON SHOW serán alineación fija en los festivales más gordos de aquí a los próximos diez o quince años, sus incendiarios directos son su inmejorable tarjeta de presentación. Me detengo aquí para certificar el estatus de estrella punk rock de talla mundial de esta vocalista, ideal cruce entre Iggy Pop y Wendy O. Williams de los Plasmatics y su apabullante dominio sobre cómo debe moverse una fucking jefa rrriot girl con toneladas de sensualidad y una garra inusitada. Subió a cambiarse la indumentaria sudorosa y volvió a aparecer más sexy aún para interpretar un generoso bis de cuatro temas que corroboraron la atmósfera de felicidad reinante durante veinte minutos más de desparrame.
 

Para colofón final dejaron dos trallazos imbatibles como “Fire” y “Radio rebelde” con el simpático detalle para esta última canción de subir de entre el público a una niña de unos 10 añillos y ponerle un micro a su altura para que acompañara cantando. Comunión tremenda con la peña que agradeció el grandioso concierto un buen rato en un mar de aplausos la despedida del grupo.

Texto y fotos por Eduardo "Powerage" Pineda"