La verdad es que estoy poco puesta en la escena musical de Sevilla desde que comenzó la pandemia, pero gracias a Daniby me enteré de este “fantabuloso” concierto y quise ir sí o sí.

Como es ya tradición cuando vamos a ver a algún grupo, quedamos un rato antes de la apertura de puertas y fuimos a tomarnos la primera (de muchas) en el bar de al lado de la sala. A las 19:30 estaba ya allí esperando a que abrieran la sala; supuestamente era a las 20:00, pero al final se retrasó una hora.

El concierto comenzó con la espectacular actuación de Rabia Perez, que venían presentándonos su último EP: Un nuevo mundo. Sinceramente, no los conocía antes de ver el cartel; los escuché un par de veces antes del concierto, y me sorprendieron gratamente, sobre todo en directo.

 Comenzaron el concierto con Inmortal y Rabia, dos canciones de su último EP. La sala no es que estuviera muy llena, para sernos sinceros, pero, desde el minuto uno, el público lo estuvo dando todo. A estas dos canciones, las siguieron otras del mismo disco: Nada será igual, Sueño Virtual y Un nuevo mundo. Pero claro, no todo iba a ser canciones nuevas, también hicieron un mini-repaso de lo anterior con Venganza, de su disco homónimo.

El concierto se hizo demasiado corto, os lo aseguro; estábamos llegando al final, y lo hicieron terminando de tocar el EP con Los pájaros, y por último, su último single: Reflejos.

Cabe destacar que las voces de los dos cantantes, Fátima y Korpa, hacían una combinación brutal.

Os aseguro que fue un conciertazo, y eso se muestra en el disfrute del público, que lo estuvo dando todo desde principio a fin.

Bueno, y quien dice fin, en realidad quiere decir “segundo comienzo”, porque después vinieron los maravillosos Bolu2 Death a terminar de rematar esa noche presentándonos sus dos últimos trabajos: Rigor Samsa y Obraviva, Vol. 1. Arrancaron tocando Never mind, que es de su recién publicado EP, y nos hicieron un breve recorrido por su discografía con canciones como: We bleed, we fight, Jugando a ser Dios y Nace, crece y muere. Creo que lo que más me llamó la atención fue escuchar en directo su versión de Pienso en tu mirá, de Rosalía. OMG. Jamás pensé que fuera a sonar así de bien.

Lo hicieron bien, muy bien; saben cómo terminar un concierto. A medida que iba avanzando la velada, fueron subiendo de nivel, parecía que querían que el público se dejase el cuello haciendo head-banging, los brazos, las piernas y el cuerpo en general en los pogos. ¡Atención, porque se avecinan curvas! No tenían suficiente con los temazos que estaban tocando, que encima, para que todo el mundo se fuera bailando, los últimos cuatro temas fueron para rematar la faena. Smack my bitch up, Broken landscape, I am doomed y Dance-core party. Yo estaba tranquilita, con mi cerveza y mi cámara, disfrutando del concierto, pero es que no me pude resistir. A día de hoy sigo sufriendo las consecuencias de los botes que pegué aquella noche.

Lo único de lo que nos quejamos unos cuantos fue del sonido y de las luces, que no hacían justicia a la puesta en escena y a las voces. Pero claro, eso no es problema ni de Rabia Perez ni de Bolu2 Death, sino de la sala.

¡¡Mis “dieses” por ellos, que me dejaron ojiplática!!

Os dejamos algunas instantáneas:

Crónica: Yrea

Fotos: Daniby