Empezamos a ponernos MUY serios con los conciertos en la ciudad de Sevilla. 3 Formaciones de solidez contrastada y un saber hacer en ellos escenarios, se unieron para ofrecernos una noche de metal y energía, que da para pensar mucho y haber disfrutado más aun.

 

            Entré en la sala con bastante antelación, para poder ver, no solo las puestas en escena que nos recibirían, sino también para ver y tomar el pulso a la sala y asistentes. He vivido comienzos mucho más expectantes, donde antes siquiera de que los músicos se preparan para salir, no cabía un alfiler y también he visto salas vacías pocos minutos antes de empezar a tocar; y en esta ocasión me alegra que fuese más semejante a la primera descripción que a la segunda.

            Según aparecían los miembros de snakeyes, presentados por el maestro de ceremonias (lo hizo bastante bien, logrando captar no solo la atención de los asistentes, sino también “empujándolos” a la primera fila) el calor de la sala se hacía patente, unos riffs de guitarra (un pelin accidentados al inicio, pero nada serio), un bajo y batería dándonos la señal de salida y la potente voz del frontman de esta formación, lograron llenar la sala en un instante, y digo esto porque en un principio temí que la asistencia fuese menor de lo merecido, pero fue solo un espejismo momentáneo, al dirigir la vista un segundo al fondo de la sala, vi que todo era un mar de cabezas  girando alocadas al ritmo infernal de los poderosos temas de Snakeyes. No podía pedirse más, sonido sólido, energía, canciones nuevas y sus ya clásicos, público entregado y los añorados “pogos” en la primera fila, con las melenas ondeando al ritmo de la música. Así sí.

 

            Llego el turno de Easy Rider; con el tiempo justo para recuperar líquidos y aclarar la garganta (tenía intención de desgañitarme con ellos, cantando las canciones que me acompañaron en mi época salvaje de Heavy despreocupado), se subió al escenario la potencia personificada. Un sonido brutal perfectamente armonizado, compenetración y buena sintonia con el público; un inicio sublime con uno de sus temas más cañeros y que hace honor a su nombre (perfecta creación es perfecta) y se metieron al público en el bolsillo de manera irrefutable. Dess es La frontwoman perfecta para Easy Rider, conjuga estilo, calidad y fuerza en el escenario y nos dio sobradas muestras de su buen hacer. Es de elogiar no solo el maravilloso control vocal que posee, sino la manera de colaborar con el público, haciéndolo partícipe de cada nota, cada canción, regalándonos en un deleite sonoro que hacía años no veía y notaba. Con un principio insuperable cuya potencia nos empujó a todos a bailar, saltar y cantar, la banda no bajo el ritmo ni un ápice en ninguna de las canciones (no sé cómo esa mujer pudo mantener esa voz limpia y clara sin un solo signo de cansancio) su música nos transportó a la época dorada de los conciertos y el metal. Para Easy Rider no han pasado los años y lo demostraron en el escenario.

 

            Y le llegó el turno a Ars Amandi, lo tenían difícil, puesto que el folk que maravillosamente interpretan podía no encajar en los oídos de la audiencia; ahh, pero es que 20 años en la escena no son moco de pavo y en dos compases nos llenaron de energía y ánimo. Guitarras musicales y limpias (llenas de fuerza), un bajo cristalino y acompasado cuál metrónomo, una bateria cardica que pegaba en el pecho sincronizándote con la música, pinceladas notables de violín y la voz dulce y rasgada (parece raro pero es así) del señor Aller, nos trajeron su “rock castellano” lleno de positividad y energía. Canciones con garra que lograron mantener enganchados a un público que agradecía no solo su saber estar, sino la calidad de su directo y de su entrega. Nos ganaban canción a canción y entonces se marcaron un órdago increíble, atreviéndose con un Clásico del rock andaluz, llevado a su terreno con maestría y que hizo las delicias del público, que saco fuerzas para a coro cantar un “abre la puerta” apoteósico.

 

            El resumen de la noche es claro, 3 grandísimas bandas que nos entregaron todo su saber hacer y que lograron una vez más que Sevilla no quedase huérfana de músicos de calidad.