White Raven (2017): In the forest.

Integrantes de White Raven (2017):

In the Forest Tracklist

●     Roché (Vocals)

●     Miki (Drums)

●     Ori (Bass)

●     Mark (Rythm guitar & Didgeridoo)

●     Maldo (Lead Guitar)

●     David (Whistles)

●     Patri Myd (Violin)

01. Pagan Ritual
02. Awake
03. Life
04. White Raven
05. Interlude
06. The end of Unfinished Dreams
07. Enchanted by the Moonlight
08. A feast in the Woods
09. Wally Wally Wally
10. The Spirit of Ilene Os
11. In the Forest
12. Crow’s Pub (Bonus Track)

 

Un bosque de cuentos de hadas donde habitan los sacerdotes de la naturaleza, también llamados druidas o chamanes, un manantial de cristalinas aguas que, serpenteante y sonoro, discurre entre la espesa vegetación en un paisaje idílico donde encuentran su hogar seres fantásticos poseedores de la magia antigua.

 

Así contextualizada brevemente, sería la atmósfera a la que nos transporta In the forest, el primer larga duración de la banda catalana White Raven, cuyo título es un resumen del ambiente que infieren los doce cortes que lo componen. Este trabajo es el resultado de más de cinco años de andadura, desde 2011 para ser más exactos, donde han ido evolucionando hasta conformar el grupo que nos llega en estos momentos.

 

El disco empieza con “Pagan Ritual” una instrumental envolvente donde los sonidos naturales del borboteo del agua y los graznidos de los cuervos (también pudieran ser grajos o cornejas, jugando con la ambigüedad del término anglosajón Raven que se usa para los córvidos en general) se funden de manera sutil con voces susurrantes e instrumentación analógica que bien pueden recordar a los antiguos nativos americanos e incluso a los aborígenes australianos por el efecto del didgeridoo así como por una acompasada percusión a cargo de Miki propia de las culturas centroeuropeas y nórdicas de las que se notan influencias claras.

 

Acto seguido esta línea pasa a verse interrumpida de manera brusca con “Awake” donde la fuerza de la seria voz gutural de Roché y la guitarra eléctrica  de Maldö como protagonista indiscutible con un sobrecogedor solo dejan claro que no se andan con remilgos a la hora de desarrollar un metal potente y bastante serio combinado con buen gusto en la ejecución del violín por parte de Patri o de los vientos a cargo de Mark.

 

Así, se llegaría al tercer tema. Bajo el evocador título de “Life” se hace una intensa exaltación de la vida recreando la fuerza de la naturaleza ayudándose con una marcada base eléctrica donde se puede sentir la vibración de la percusión marcando los ritmos sin que llegue a absorber al resto de la instrumentación. Con él, se produce el primer pico de intensidad sonora confirmado en “White Raven” tras el cual comienza una relajación de intensidad en cuanto al tema anterior mediante un tempo acompasado menos rápido pero con una cadencia más viva en la que se nos narra en la lírica la leyenda del cuervo blanco, nombre que recibe esta formación de buenas hechuras musicales y una exquisita interpretación en tablas.

 

Con un buen final, el ritmo de cierre de “White Raven” vuelve a la línea de la introducción del disco con “Interlude” , donde viento y guitarra acústica dejan un regusto dulce a música antigua,  más concretamente a las composiciones de Eduardo Paniagua como el inicio de su disco El Agua de la Alhambra pero con el toque salvaje de la lluvia en vez del agua de las acequias que regaban los cármenes nazaríes.

 

Y así, casi sin hacer un corte rítmico con el tema siguiente enlazamos con “The end of the unfinished dreams”, donde poco a poco, tras la vaguada del interludio comienza la segunda escalada intensiva pero contando con el refuerzo de una voz femenina a cargo de Mía Fuentes junto a la característica gutural de Roché consiguiendo un hermoso contraste muy en la línea de un Death metal más melódico. Tal vez sea el tema más adictivo, el que haya sabido conjugar mejor lírica, instrumentación, temática y atmósfera.

 

Los leves esbozos de balada, o tema más lento contrastan con la rapidez que adquiere tras un tranquilo solo de guitarra de Mark al que se le añade el violín de Patri en “Enchanted by Moonlight” donde, como en una rueda, vuelven al punto de rapidez e intensidad del Death metal de “Awake” con quien comparte rasgos como las voces corales de reminiscencias indígenas americanas en un segundo plano en el punto de mayor intensidad, en el que violín y flauta destacan en cierto modo, pero quedan relegados por la fuerza de batería y el bajo de Ori.

 

Pero la sorpresa del disco nos llega con “A feast in the woods”. Corte bailongo, de esos que te animan a tomar del brazo a la persona que tengas más cerca para arrastrarlo contigo a bailar o si estás solo/a, a mover los pies (no recomiendo ponerlo para ducharse porque puedes lamentarlo muy mucho si no tienes alfombrilla en el plato de ducha y hay jabón o espuma). Nada tiene que envidiar este tema a los más pegadizos de Korpiklaani, grupo que en cover me atrevo a decir tras escucharlos en directo con una versión de “Vodka”, incluso hay leves acordes de violín que pueden recordar al “Himno de la Alegría”. En definitiva, es un fiestón en el bosque, parafraseando el título de la canción, donde no falta nadie y donde se vuelve a ondear la bandera a favor de la vida.

 

“Wally Wally Wally” es una intensa (con sugerente carga sensual) instrumental que aunque anima a bailar, lo hace siguiendo un ritmo donde se pueden conjugar los drums y los bajos con los acentos de cadera o de pecho del American Tribal Fusion o incluso el dark cabaret de una bailarina que domine las disciplinas antes mencionadas, en donde elementos de folklore irlandés, se conjugan con el tribal americano con bastante acierto. Ahí encontramos la clave para escuchar este trabajo de larga duración: el tribal americano con el arpa de boca y el aborigen australiano representado por un comedido uso del didgeridoo que se ve en todos los temas aunque en algunos como el que da título al disco queda un poco eclipsado por vientos y cuerda el algún momento puntual.

 

Tras los dos temas anteriores, el siguiente viene a marcar el segundo pico de intensidad sonora en el disco con “The Spirit of Ilene Os”, algo más suave en comparación con el anterior clímax donde se relata una hermosa historia sobre el espíritu de la luna en la mitología ibera, siendo este el nombre del que evolución el actual topónimo de Pirineos. Es esta canción un punto de inflexión en el disco ya que rompe con la tónica que se venía llevando en cuanto a lírica.

 

 “In the forest” es el tema que da título al disco y que en teoría debería cerrarlo como una llave pues el ritmo del whistle de David sería un brillante broche haciendo un guiño a la parte instrumental de “Awake” pero nos encontramos, para nuestra suerte y disfrute con “Crow’s pub” (bonus track) de una manera más relajada tras la tensión creada en “The spirit of Ilene Os” y que empieza a suavizar “In the forest”. Ahora, ya al final, la instrumentación toman una relevancia significativa en la que el punteo de guitarra acústica sirve también como nexo de unión con los elementos más naturales a los que evocan los paisajes sonoros que se han venido perfilando en el disco. El final instrumental real con el tema extra más acústico y menos eléctrico enlaza con la intro de una manera magistral digna de mencionar.

 

Resumiendo esta organización de cortes del disco es circular con dos puntos elevados de ritmos trepidantes a los que se llega in crescendo y se desciende paulatinamente, nada de tirarse de cabeza a lo loco, o más bien podría ser como un dibujo reflejado en un espejo donde los temas se comunican entre sí en una rítmica casi como el diálogo de los acentos de una bailarina y una darbouka, con nexos intertextuales en las letras también.

 

Con permiso del lector, me voy a tomar la libertad de no entrar en profundidad a desmigar las líricas pues ese placer prefiero que cada cual lo haga libremente tras escuchar el disco entero al menos dos veces o bien leyendo las letras en el libreto o en cualquier soporte antes de empezar con el descarte de temas que siempre se hace para quedarse con lo que mejor le vaya a cada oyente.

 

Tras escucharlo detenidamente durante un mes justo libreta en mano y un arsenal de bolis de colores para hacer une con flechas de nexos y paralelismos que van de acá para allá entre los cortes, me pregunto que si esto hacen ahora ¿qué van a dejar para más adelante? Es, sin duda, un trabajo excelente y no merecen menos que se diga con todas las letras aunque me ahorre el hecho de poner nota pues no sería justo el acotar este primer trabajo sin un segundo con el que comparar y con la certeza de que la juventud y las ganas de trabajar del grupo seguro será mejor.

 

En pro:

  • Riqueza instrumental y poder evocador de paisajes sonoros.
  • Combinación armoniosa de música folk/tribal (lo de pagana por relación a la cultura vinculada a la naturaleza).
  • Unas líricas en lengua inglesa comedidas, sin excesos ni florituras innecesarias.
  • Voz gutural masculina potente.
  • El punto que dan violín, didgeridoo y flauta.
  • Fuerza desgarradora propia del Death metal más ortodoxo con ritmos rápidos y vibrantes contrapuestos con música folk irlandesa, a veces reminiscencias celtas y otras tantas de música indígena americana o aborigen australiana. Eso sí, sin que quede pastoso, inconexo o mal avenido.
  • La puesta en escena en directo del grupo interpretando los temas dan cuenta de que no necesitan excesivos arreglos de estudio para conseguir “enganchar” a los oyentes por lo cual se puede considerar un buen disco para escucharlo en cualquier momento donde quieras expandir mente y activar tu imaginación, o como banda sonora mientras se lee o se escribe.
  • El detalle de “The spirit of Ilene Os” hace que pueda integrarse a White Raven dentro del folk metal de temática/ambientación del folklore mitológico español.
  • El regusto que dejan y que recuerda a bandas como Ensiferum o Eluveitie pero con aportes creativos propios.
  • Formato del CD físico muy elaborado, libreto con arts original y exclusivos del grupo.

 

En contra:

  • Si se está acostumbrado a escuchar música tipo Omnia, puede resultar algo redundante o terminar pareciendo igual todo el disco.
  • Falta un poco más de variedad lírica si las expectativas están puestas en tararear o canturrear, pues los ritmos se prestan a ello aunque las letras tal vez no tanto.
  • Si no se es avezado con voces guturales profundas en lengua inglesa, pueden resultar algunas canciones un poco duras o ininteligibles.
  • Hay un tema que puede hacer que se te vayan los pies bailando y hacerlo en depende qué sitios puede poner en peligro la integridad física del o de la danzante.

 

A tener en cuenta y para investigar más sobre el elemento folclórico en White Raven:

  • Se pueden establecer vínculos entre la música centroeuropea medieval y la andalusí mediante la conjunción básica de percusión, dos elementos de cuerda y uno de viento como venía siendo habitual en la música cortesana y en la popular.
  • Las voces corales en la música aborigen australiana y nativa americana. Puntos en común y diferenciadores, influencia indirecta o directa en White Raven.
  • La noche como elemento recurrente en el paisaje sonoro esbozado en las letras y como hilo vertebrador del disco junto a la vegetación y el sonido del agua en forma de lluvia.

 

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Por Ana LeónBlanco para SevillaMetal.org


             

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