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Sebas Abdala analiza desde un punto de vista técnico, metafórico y muy particular el nuevo trabajo de una de las bandas más completas y contundentes de la escena nacional: Bloodhunter y un disco que dejará huella por mucho tiempo: Knowledge Was the price. Abríos vuestra bebida favorita, relajaos y soltad a las bestias mientras leen este artículo. 

 

Introducción a la reseña de las metáforas y la embriagada fe.

Hola, sé que esto es anti-comercial; pero no veo otra forma de poder hacer una reseña cabal del nuevo trabajo de Bloodhunter… y tampoco quiero reducir mis impresiones, porque cuando escribo acerca de un disco intento ser concreto, tácito y neutral. Esta vez desisto de todo eso, y quiero que pienses que, en verdad, estás leyendo el guion de una serie basada en mitología. Un guion, claro, que ha sido plagiado. Aquí  Bloodhunter y “Knowledge was the Price”; espero te sea útil mientras escuchás el disco.

BLOODHUNTER – ¿Cuánto cuesta el conocimiento?

Muchas veces cuando empiezo a escribir me planteo desde qué óptica encarar el objeto que me empuja a las teclas. Y aquí es donde los caminos se bifurcan porque, por una parte, está la obligación, para con la revista y la banda, de informar desde un punto de vista objetivo como es, en este caso, la reseña del nuevo trabajo de BLOODHUNTER llamado Knowledge was the Price. Por otra, la intensa necesidad que me habita, como un demonio, que me tienta constantemente a convertir cada letra que vuelco, en una declaración que te recuerde que la CulturaRock ES, inevitablemente, un vertiente mal vista por el Sistema y, de modo subjetivo, tomar como bandera el trabajo ajeno, hacerlo propio, y enmarcarlo como para que sea algo más que de entretenimiento. Que te quede claro que es imposible generar estos elementos sin la materia prima necesaria por tanto lo primero que quiero decirte es que, este disco, es una interpretación artística acerca de uno de los más grandes mitos del mundo occidental… la creación de la sociedad tal y como nos hacen creer que está establecida, o mejor dicho en función de qué leyenda la han cimentado.  Hablo del mito de la manzana y la maldad de Eva para con Adán y cómo por su culpa todos somos culpables hasta que tomamos los sacramentos. Bien, tomate un par de segundos para refrescar esta idea, y continuamos.

Primer golpe: Lenguas afiladas que construyen civilizaciones.

La canción que abre está a la altura de lo que se esperaba del grupo. Potencia técnica y oscuridad tiran abajo los muros de los prejuicios de aquellos que todavía mantienen que esta banda no tiene “fuerza”, o “no es tan buena”… Los primeros compases anuncian que Arcos, Miss.Satánica, Luces, Starless y Perales, saben cómo entrar en tu cabeza desde el primer segundo, porque además de fuerza, encontramos aviso de que técnica habrá (y de sobra), y que el nuevo batería tiene la calidad de la idea que viene proponiendo BLOODHUNTER desde el final de “The end of faith”. Teatralidad y calma durante unos 30 segundos, para luego un quiebre y la entrada a ese costado Death que correrá en paralelo con otras dos aristas fundamentales en este trabajo: Técnico y Heavy. Entra la voz con: “Sharpened tongues spitting venom inside, The disease is growing, you’re falling, it’s your last sigh. Repulsive minds create a world full of lies, Your false awareness infected the world’s demise.” Dejando claro qué vamos a explorar dentro del disco. Hay una evolución en la garganta de Diva Satánica, me es imposible no irme a una foto que colgaba el grupo mientras grababan, en la cual se la ve tirada en el suelo, agotada por la implicación que, al escuchar “Knowledge…” entendemos. Hay más gravedad en su voz, una interpretación más sutil, como que la premisa de ser narradora e intérprete a la vez surte un efecto que no cae en excesos de dramatismo. Genial apertura que, de nuevo dentro de mi mente subjetiva, me hace imaginar que será esta la canción de comienzo de algún concierto, porque genera adrenalina, deja espacio a la emoción de prepararse y luego el estallido que te hará bailar un pogo digno de esta idea. No se me ocurre otra canción para abrir cualquier cosa: un disco, un concierto, un documental acerca de cómo los estados no laicos merecen ser impugnados.

Ya una vez superada la adrenalina, entra “Knowledge was the Price”, pieza que cuenta con la primera colaboración del disco: Raúl Plaza, de Celtian. Quien mete un solo de bajo para quebrar una canción que viene andando por un trecho bien marcado por los espacios de la narrativa vocal, para luego ampliar el campo de batalla a las cuerdas. Solos que tienen un espacio marcado, casi estelar, que hace gala del complicado trabajo de estructuración de crueldad, lucidez luciferina y potencia contenida.

Llega el momento de lo que fue la primera muestra del disco “A twist of fate to come”, breve, corta, técnica, contundente y que lanzó un golpe visual con un fondo blanco para resaltar la oscuridad del grupo y la sugerente aparición de Sirion, co-estrella en el vídeo, la reconocerán porque es la que no tiene patas. Fue el aviso/presentación oficial de una nueva era en la banda. Recaudando elogios por parte de la mayoría, y dejando con la misma intencionalidad estúpida de descalificación “suenan igual que Jinjer…” Se nota que no conocen más bandas con vocalistas femeninas. Aquí se muestra la evolución del grupo, no solo en cuanto a esa técnica veloz que se venía anunciando, si no la perfecta conjunción entre bajo y batería, porque además mantener la férrea base rítmica sin fisura alguna y bien acompasada, tenemos destellos de pequeños compases donde se nota ese brillo indiscutido de las individualidades.

Segunda parte: Seducción Heavy y Medea en la contraguía.

La cuarta canción es un tercio más ajustado a los cánones del Metal actual que no pondrán incómodo a nadie. Unas voces ahogadas que revelan la seducción de esta Tragedia de Eurípides. Donde la oscuridad es bien Death Metal, y la garganta se luce con unas tonalidades completamente superlativas. La macilenta estructura de este tema es muy simple, o mejor dicho, clásica. Hay violencia y densidad en el ambiente, es la banda de sonido perfecta para un cuarto mal iluminado y crímenes terribles… que estallan a mitad de camino con un “in crescendo” casi Blacker que terminan reventando en unos solos de guitarra dementes, con la batería y el bajo dando el tipo, subiendo y subiendo. Brillante. Porque además es el puente perfecto para la entrada a la segunda colaboración del disco… sorpresiva y resplandeciente. Unos días antes, luego de una entrevista que hicimos bastante incómoda porque no podíamos hablar mucho de este trabajo, Dani Arcos me dijo “La próxima colaboración la puedes adivinar si ves mi instagram…” Pues bien, no pude. Mis semejanzas con Poirot son nulas, pero mi sacudida de cabeza al ver a Tim Ripper me pareció que terminaba de montar, en mi mente, un plan conceptual perfecto. “Sermons of the sinner” es el nombre del nuevo disco de KK´s Priest. Aquí se produce un cisma interesante en la historia del grupo, porque si bien en “Knowledge…” Bloodhunter rinde una suerte de tributo a sus influencias más viscerales, el modo de imprimirlo con esta participación es oro puro; y a mi entender de aquí en adelante hay, de nuevo, un transporte hacia otras dimensiones que el grupo quiere habitar. Incluso el leve comienzo con guitarras acústicas parece una transposición hacia un espacio nuevo que explota como esas canciones fulminantes de Judas Priest. La canción es Metal Puro, buenos Breakdowns para tomar impulso, y guitarras que suenan afiladas y clásicas, pero con ese tempo oscuro que BLOODHUNTER imprime a su traza; y momentos donde la calidad misma de cada uno convierte esta canción en una que debe ir, sin lugar a dudas, a los puestos principales de las mejores producciones artísticas de este año. Superado el impacto, seguimos en una línea Técnica Metalera desbordante.

Pasamos a un acto más severo, más cruel, recién la sexta canción y la metafísica ya debería supurarte dejando de lado cualquier esquema barato de Metal Prefabricado o repetido. “Find your Inner Fire” te da algo más de un minuto de introducción antes de reventar en una tormenta Blacker ultra desesperada. Es de esas canciones que, en directo, resulta casi imposible de reproducir; apuesto dinero, ahora mismo, a que está llegando al final del set que desplegarán en los conciertos que vienen; porque es para ser ejercitada con un agotamiento casi Zen, que permita al cuerpo del músico repetir esa cadencia creada por repeticiones interminables. Como dijo Imi Lichtenfeld “Lo que el cuerpo aprende nunca lo olvida”.

Llega un tándem que resume los últimos 10 años de la banda, “The eye of the serpent” y “Spreading your disease” son canciones que si estás en un bar, de madrugada, escuchando poco y bebiendo mucho, al oír algo decís “Esto que suena es BLOODHUNTER, otra ronda”. Son más secas, como una ejecución más relacionada con esas agrupaciones de músicos que improvisan porque en “Spreading…” los solos de guitarra saltan entre el Señor Arcos y su Majestad luciferina Mr.Starless, sin demasiado miramiento, más bien como que, si llegaste hasta aquí, te podés llevar de regalo esta muestra de poder injustificada. Pero cuidado con el sonido, la mezcla y masterización hacen lo necesario para estar frente a un muro de resonancias que se hace imposible escalar. “Nothing beyond the realms of death” termina de insinuar la potencia que los contiene y, sobre todo, la artística de la combinación: Diva Satánica se multiplica y reproduce el sonido más oscuro posible, acompañando a las guitarras y unos quiebres psicopáticos que, por mero antojo personal, me llevan a tramos del Tool cruel y borde, enfermizo y condenado, como “hooker with a penis” sumado a “Tick and Leeches” pero grabados en la época de Úndertown… respirar arenas muertas es un lujo.

Fraseo inmenso en una interpretación instrumental (que data de algún lustro atrás) llamada “A relentless forcé”; y de nuevo te invita a cenar sentado en un clavicordio que de la nada hace aparecer agonía y unas reflexivas guitarras sobre las cuales, perfectamente, cualquier seguidor de Vangelis, podría romper su alma en una caída sin tiempos.

 

 Agonía y créditos finales: el conocimiento es lo salvaje: lo absoluto.

Se me ocurre algo así como “desproporcionada”. “The forsaken idol” es una joya que, yo, personalmente, compararía con “Possesed by my self”, del disco anterior… pero aquí mejorada al cuadrado… Como si se tratara de una deidad que nadie hubiera conjurado, aterriza a mitad de la canción una impresionante Rosalía Sairem (vocalista de Therion) que te deja sin aliento. Es completamente contundente, Heavy, Melódico. Es un breve haz de luz que fue seleccionado entre decenas de lamentaciones. Irrecuperable una vez escuchado, con la perfecta posición de un bajo que, como en todo el disco, reluce con escalas armoniosas y complejas, o rebota una y otra vez sobre el mismo mástil para tronar como el más únder de los cabrones.

Tramo final con “The Hunters”, tal vez la más progresiva de todas, con detalles de un duelo entra las voces y las guitarras que dan ganas de tener visión monocromática para no detenerse en nada más que ese diálogo técnico que suena a despedida. Y el cierre, el plato fuerte, lo tenemos con un tributo a la banda más impredecible y fundacional de un Metal que marcaría tendencias en la historia: Children of Bodom. Pues Bloodhunter, como si nada, suelta rotundamente su versión de la canción con más meta-significado: Bodom After Midnigth. Pero de esta canción, no quiero escribir nada, te lo dejo a vos. Buscá el origen del nombre de la banda, la época de la canción, el significado de esta movida que terminó siendo una vertiente insuperable.

Sí, en estas épocas donde la lectura es algo que nos impide ver el resultado de cada acción de nuestra actualidad versus nuestras carencias intelectuales, no encuentro más remedio que soltarte más de dos mil palabras para intentar resumir uno de los mejores 10 trabajos del Metal Español del lustro. Sé que muchos volverán a decir que es una copia de Jinjer, o me atacarán, de nuevo, diciendo que exagero y mimimimi. Pero cuando Sepultura tocaba para apenas 200 personas, y ni siquiera iba la policía a controlar la entrada a esos conciertos en salas de Argentina, cuando escuchar Judas Priest era cosa de un puñado de sociópatas, o cuando pensaban que Children of Bodom era el nuevo espectáculo de La fura del Baus, este dipsomaníaco estaba al tanto de estos grupos por pura mala suerte… y le alcanzaba esas cintas a sus amigos más cercanos para compartirlo. Hoy hago lo mismo con ustedes, lectores esporádicos del Metal… Si de algo sé es de jugarse todo por una idea, por una Misión de Vida. Creo que Knowledge was the Price es, en mi pequeña soledad, el aviso de que frente a nosotros tenemos un hito en el Metal Español.

Si no sos capaz de verlo, sentirlo o padecerlo, mejor que continúes esperando a ver el resultado de Eurovisión 2023. PERO, si mientras escuchás el disco, vas sintiendo que algo dentro tuyo necesita estallar y parece que nadie más puede ayudarte, significa que estás pagando el precio del conocimiento. 

 

Ficha técnica:

DIVA SATANICA - Vocals

DANIEL LUCES - Bass Guitar

ADRIÁN PERALES - Drums

GUILLE STARLESS - Lead, Rhythm & Acoustic Guitars

DANI ARCOS - Lead, Rhythm & Acoustic Guitars

 

Tim “Ripper” Owens - Guest Vocals on “Never Let it Rest”

Rosalía Sairem - Guest Vocals on “The Forsaken Idol”

Raúl Plaza - Bass Solo on “Knowledge Was the Price”

Produced by DANI ARCOS & CARLOS SANTOS

Mixed by CARLOS SANTOS at SADMAN STUDIOS

Mastered by VÍCTOR GARCÍA at ULTRAMARINOS COSTA BRAVA

Guitars & Bass recorded at TRACKLAB by DANIEL LUCES

Vocals & Drums recorded at SADMAN STUDIOS by CARLOS SANTOS

Layout & Logo by GUSTAVO SAZES

Artwork by ANTONIO SICRE

Band picture by REAKTIU

Release date: May 27th 2022

Record Label: Maldito Records

www.BLOODHUNTER.net