Power metal, Progresivo, Heavy metal clásico... Una amalgama de estilos fusionados con criterio y habilidad, es lo que nos ofrece el último trabajo de Lethargus. La banda ha encontrado en el verdadero significado de la palabra “ecléctico” no solo el por qué del título de su álbum, sino también su manera de regalarnos música.

Con 9 piezas de armonías diferenciadas, estilos afines aunque distintos (llevados a su terreno con más que notable habilidad), texturas elegidas para cada ocasión con un tino que hacía bastante no encontraba y una congruencia difícil de lograr entre tanto cambio de registro (unos cambios sutiles que pueden pasar desapercibidos si no estamos muy atentos), la identidad propia de este trabajo, cuidado y fresco, nos presenta canción a  canción un mundo de sensaciones apto para todos los oídos; desde el más neófito al más versado en el difícil mundo del metal progresivo.

 

Teclados armoniosos, guitarras llenas de fuerza y velocidad, un bajo que te llega al pecho con su vibración y una batería marcando el ritmo cuál metrónomo, envuelven a una voz con un registro de tonos y texturas que nos invitan a oír las historias cuidadas en las letras de cada pieza, llenas de emoción y esencia, siendo protagonistas en igualdad de condiciones que el apartado instrumental y vocal.

 

El orden de cada pista nos lleva de la mano por un viaje acústico de sensaciones dispares, velocidad y garra, sosiego y espiritualidad, instantes de calma antes de una tormenta de fuerza imparable... Pocas veces en un mismo trabajo he podido ver una cadencia tan fluida entre pistas logrando mantener coherencia musical y anímica.

 

A nivel técnico no hay nada que objetar y mucho que asimilar y agradecer. La fusión de voz e instrumento creando melodías diferentes, pero armonizadas, fusionándose en un solo sonido y frecuencia que por separado habrían sido imposibles de conseguir, siendo en conjunto sublimes y por separado, cada uno en su momento justo y necesario, impecables. La mezcla de solos de guitarra y de teclado, la unión de ambos en temas como “a vida o muerte” o la ausencia de ellos en el apoteósico final de “estrella fugaz” que pasa de una voz solitaria a una conjunción de musicalidad entre todos los instrumentos que estalla directamente en tu cerebro.

 

Las muchas virtudes de este disco son difíciles de exponer en un texto, puesto que solo dedicándole el tiempo que merece un trabajo tan cuidado, se pueden apreciar los muchos matices y bondades que Lethargus nos ha presentado en un disco merecedor de 1000 escuchas y disfrutes.