North of South ya tiene densidad corpórea edificada en distintas realidades. Se abre camino, incluso, creo yo, más allá de la voluntad de su creador Chechu Nos.

La singularidad de lo que ha generado en el panorama de escritores y reseñadores de distintos Medios es la mejor carta de presentación, si es que acaso te interesa la arqueología literaria, que "The tide in our veins" ha permitido construir.

Y mira que he hablado con él, intentando atisbar ese resquicio desde el cual surgen los acordes más oscuros y complejos que luego plasma en este Metal Progresivo que abre el disco titulado "A pinch of Stardust", con 11 minutos de una arriesgada composición que puede dejar insomne a tus demonios nocturnos más poéticos. Y aquí es donde comienza mi curiosidad para intentar perfilar las paradojas que nos depara este nuevo trabajo.
Porque si en algo ha variado North of South es que en la comparativa de sus proyectos anteriores en este trabajo hay mayor variedad, y no solo de estilos. No. También hay una lírica distinta. Una propuesta ecléctica que te impide bajar la guardia y, más allá de unas colaboraciones de alto nivel, encontramos, tal vez, las referencias más claras que Chechu Nos ha recibido mientras creció.
Me planto en una suerte de tributo a esos años donde Santana fue cabeza rítmica integrando su niñez latina al Rock salvaje de los años '70. Y en "Just forteen seconds" encontramos ese ambiente, ese corte de viajes oscuros actuales hasta reminiscencias clásicas y ejecutadas con alta fidelidad.

Un tándem destructivo para los amantes del Metal son las canciones "The nameless walker" , "To cross to emotional Spectrum" y "White blindness" (ya los nombres deben inspirarte cierta curiosidad) acerca de comportamientos erráticos alumbrados por alguna poesía de luna llena. A nivel musical pone en un serio compromiso mi carencia de sinopsis con la escasez de adjetivos que conozco.

Las profundidades que se exploran a lo largo del disco son distintas escalas donde las mezclas de esencias españolas, bien sostenidas por ese sonido estilístico que te lleva a los Nortes de Europa terminan de ratificar la alquimia impecable que luego se desarrolla en la mezcla y masterización.

Brutalidad y oscuros pasillos nos dejan las colaboraciones de, entre otros, Rebecca Stanley, Tom S. Englund (Evergrey), o Javier Caminero , por unas aportaciones no solo de alta calidad técnica si no también por la intensidad vocal que consiguen sumergirte en un viaje cartográfico de estímulos emocionales muy profundos.
De nuevo: la tinta vertida por decenas de Medios son prueba suficiente de un trabajo que deja impresiones personales positivas de las cualesno debenos huir. No es solo un álbum de Rock Progresivo, o una joya de Metal Técnico. "The tides in our veins" ha superado este hito, al conseguir generar una experiencia poética, multisensorial y que debería replantearnos la estéril globalización a la que acudimos estáticos, proscritos a un Universo donde North of South no entiende de tácticas comerciales... Pero sí de una obra que tiene todo para ser el mapa de una generación que no sabe bien dónde terminará...
Yo soy parte de ella... y me gusta surfear mis océanos con Chechu Nos como director cartográfico.