“Involution” es el tercer trabajo que nos trae la banda de metal industrial alicantina “Mind Driller” tras fichar con Art Gates Records en 2018. Desde su formación en 2012, han visto la luz otros dos discos de estudio, “Red Industrial” (2012) y “Zirkus” (2015).

La grabación de este nuevo trabajo se ha hecho a caballo entre varios estudios: J.X. Studios (Javier Oriente), On Tracks Studios (Rafa Esplugues) y Dynamita Studios (Dani Dynamita),  mezclado por Raúl Abellán y masterizado por Marco D´Agostino.

 

El artwork, conceptuado por su vocalista V y con fotografía de Revela´t Photography, es fantástico, con una superposición “antes y después” en tono apocalíptico que impregna la estética general de la banda al más puro estilo Mad Max.

 

La carta de presentación viene a manos de “Ritual”, uno de los dos temas que nos trajeron como adelanto de este nuevo álbum. Aquí combinan magistralmente las tres voces, donde los guturales de Dani en alemán (con pinceladas en español) enlazan con los medios de V y la voz melódica de Estefanía, ambos en inglés. Un base muy rítmica, con sintetizadores envolventes a los que se unen las cuerdas y donde la batería incrusta su potencia al estribillo.

 

La entrada de “The Game” cambia el concepto abierto por el tema anterior. Durante la primera parte, la intro de Estefanía y V marca un tono a los Lacuna Coil de Karmacode, que se rompe para dar paso a un estribillo resonante lleno de guturales desgarradoras de los vocalistas masculinos.

 

“Rotten” entra arrasando todo con una fuerza aplastante que no pierde fuelle en todo el track. Con él nos han presentado su primer videoclip, basado en una especie de videojuego donde el protagonista al ponerse unas gafas de realidad virtual, comienza a ver el mundo real con otros ojos. La combinación de voces es espectacular, destacando las voces más duras de V. Quizás podemos ver aquí una crítica a la actualidad, donde “vemos” las cosas artificialmente y sin esas gafas la mayoría  sigue ciega y no puede ver el mundo podrido que tenemos hoy en día. Un temazo espectacular, sí señor, y que debe ser una bomba en directo.

 

“Kianda” cambia de tempo para traernos un ritmo más lento, que solo se rompe con un contundente estribillo. En este corte, se une electrónica con nu metal a lo Linkin Park del Hybrid Theory.

 

La gran sorpresa de “M4n1k1” es el cambio de idioma a español. Personalmente cuando un grupo se decanta por un idioma extranjero me choca bastante la vuelta al español, pero realmente el tema tiene una fuerza brutal sobre todo en el estribillo acentuado por las programaciones.

 

Llegamos al ecuador con “Zero” en el que los sintetizadores sin duda te harán bailar con su melodía pegadiza. El ritmo desacelera un poco hasta el medio tiempo, cerrando de nuevo con un tono a lo Linkin Park y un final fade-out a manos de Estefanía. Te aseguro que después de oirlo, no te podrás quitar el ritmillo de las programaciones de tu cabeza.

 

La segunda parte del redondo la abre “Involution”, tema que da título al disco. Me pica la curiosidad que hayan escogido este término para definirlo, cuando básicamente han hecho todo lo contrario. Al comienzo, te pasea solo un “ein, zwei, drei” en la cabeza, y es que el tema tiene esa atmósfera industrial alemana desde el arranque. Las voces líricas de Estefanía y V matizan el corte llevándolo al melódico que tan bien se les da, mientras que la guitarra lo impregna todo con ese aura oscura y atmosférica.

 

Musicalmente “Calling At The Stars” continúa con la misma línea anterior, aunque las voces retoman el tono de “The Game”, con esa fuerza bruta en las voces masculinas y la dulzura gothic en la femenina, dejando que las programaciones mantengan el clima industrial. La guitarra, bajo y batería conservan el hilo atmosférico acoplando sintético y orgánico.

 

No hay álbum que se precie que no tenga un tema que arranque con un bajo envolvente. En el caso de “Involution” este honor corre a cargo de “The Glass House”. Los ritmos se relajan de nuevo, para hacernos entrar en un ambiente más calmado, aunque la fuerza de la banda termina por absorberlo en el estribillo. Un corte potente a media revolución.   

 

El concepto “The Last Drop”, nombre elegido para el décimo tema, me parece fascinante desde que lo conocí. Es el nombre de un pub de Grassmarket en Edimburgo donde traían a los prisioneros que iban a colgar para que bebieran un último trago antes de su ejecución. Quizás la banda ha querido aquí introducir un guiño de nuevo al fin de un ciclo, y es que para ver la verdad algo tiene que morir en uno mismo. Volvemos a la ambientación puramente industrial con una guitarra feroz y una batería rápida y dura, cuya compacta estructura solo deja pasar las voces sinfónicas de Estefanía y V.

 

La intro de “Wo Ist Dein Gott?” me parece tremendamente fabulosa. Y es que la voz parece imitar un adhan (confieso que he tenido que buscar el nombre) que es la llamada a la oración que usa el Islam para convocar a los fieles. Pronto entra el toque germánico, que se enlaza con la llamada árabe en una magistral y exótica combinación. Estefanía participa al final del corte, dejando en este caso el protagonismo a sus compañeros y aportando un cierre apoteósico. Brutalidad y dulzura cogidas de la mano. Dejar este tema para casi el final ha sido un gran acierto, y es que cuando piensas que no hay nada más que pueda sorprenderte en esta mezcolanza de estilos, tienes que tragarte tus pensamientos. Sin duda éste y “Rotten” son mis dos favoritos.

 

Y aunque no queramos, no queda más remedio que hablaros del tema que cierra el álbum, “Ein Ende”, un título que viene de perlas. Este corte junto con “Ritual”, fue el otro adelanto de la banda. Nos mostraron el comienzo y el fin, pero no podíamos ni imaginarnos todo lo que nos encontraríamos entre estos dos extremos. Arrancan las voces de Estefanía seguidas de Dani en un corte electrónico muy bailable. Me recuerda muchísimo a “Cyberdog” en Londres, donde una pánfila veinteañera como yo, que no había salido de su casa, lo flipó nada más entrar. Viendo la progresión de la banda, ¿quién sabe si algún día podremos oírlos allí?

 

Entono el mea culpa porque aunque escucho industrial, nunca me ha dado por ahondar en el panorama nacional, y es que teniendo bandas del nivel de “Mind Driller” ¿cómo se nos ocurre no abanderar nuestro producto por donde quiera que vamos? Estos chicos van a dar mucho que hablar, como ya están haciendo desde que estrenaron su “Involution Tour” en marzo en Madrid. Y aprovecho este espacio si la banda lee nuestra review (spamby) para decir que no veo Sevilla entre las fechas ;)

 

 

Componentes:

Estefanía Aledo: voz

V: voz

Dani N.Q.: voz

Javix: guitarra y programaciones

Pharaoh: bajo

Reimon: batería

 

 

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