Lo que para muchos pudo ser un viernes normal y corriente, para otros significaba un cambio importante después de un año en el que parecía que el mundo del espectáculo se había ido difuminando poco a poco, un año en el que muchos hemos echado en falta la energía que proporciona la música en directo y en el que hemos rabiado contra la imposibilidad de disfrutarla como siempre hemos hecho.