Un poco enfadado por que todo empezó con una hora larga de retraso según la hora anunciada y teniendo que esperar bajo un sol de justicia, la bandas empezaron su show,  entregándose desde el primer compás a un publico hambriento de concierto y agradeciendo con toda su alma una climatización de la sala extraordinaria. 

Llegó el día, por fin, La Reina de las Fatigas desembarcaba en Sevilla. Fue algo arriesgado, como en verdad está ocurriendo casi siempre, porque cada fin de semana nos encontramos con varios eventos (gigantes o únder) que parecen competir entre ellos, haciendo que cada paso dado nos haga pensar que estamos traicionando a alguien.