Unexpected but great show! Así podríamos titular. Y es que no estaba en mi agenda asistir y cubrir este evento. Apenas tenía referencias de la banda más allá de ser un proyecto de Mr. Steve Harris o grupo con el que plasma artísticamente lo que no entra en La Doncella, varios temas y videos visionados y el que a la mayoría consultada B.L. resultaba una agrupación simplona en la que militaba el excelso bajista de Maiden.

            El aliciente para mi era ver a Harris en vivo y de cerca, hacernos la foto con autógrafo si era posible e ir con mi mejor amigo, A.W. Hell, quien a última hora no pudo venir, por lo que iba a la Custom un poco o bastante huérfano, sobre todo de expectativas musicales. Pero la Música en vivo siempre suele tener magia y ese puntito que la hace arte especial y pudimos disfrutar de un fantástico concierto de Heavy Rock. De ahí la cabecera de esta crónica: ¡Inesperado pero gran show!

            Creía que iba a presenciar un concierto correcto y que podría escuchar algún que otro tema interesante, y que por supuesto iba a pasarlo bien con The CrazyFan of West Ham United, pero jamás imaginé que fuera a disfrutarlo tanto, y por diversos motivos.

 

 

 

            Mucha peña con la zamarra de los Maiden, también de British Lion (lo cual me sorprendió de inicio, luego ya menos…) Nula presencia de jovencitos metaleros, lógicamente, y se podía constatar igualmente la presencia de ex asiduos a conciertos, de esos que van a un evento de estas características una vez cada tanto o por ser tal artista. Pero bueno, vayamos a lo estrictamente musical.

            Salvando con suerte algún problemilla con el pase de prensa para tirar fotos, nos metimos en el foso algo tensos por ese titubeo de protocolo y por tener delante, a escaso medio metro, a una de las figuras más trascendentales de nuestro Heavy Metal.

            Arrancó la actuación de los británicos con media hora de retraso pero como un vendaval a contrarreloj, con cada movimiento bien calculado (milimetrado como me apuntaría Miguel “Odigir”) y una gran soltura ahí arriba. “This is my god” fue el primero del set list en pasar a la acción. El mejor corte en mi opinión de su hasta ahora único álbum, con mucho feeling y directo, sin adornos, con la sempiterna línea de bajo bien acentuada, y un estribillo pegadizo y atractivo al oído, seductor diría yo.

 

 

Entre tacada y tacada de fotos, me paré un par de instantes, aislándome de todo, para contemplar la figura imponente y magnética del verdadero León Británico, sin palabras…

Continuaron con otro tema de su primer trabajo, “Lost worlds”, para enlazar tres nuevas composiciones que ya han ido probando en vivo desde hace un tiempo y que supuestamente irán en un inminente nuevo álbum de estudio: “Father Lucifer”, “The burning” y “Spitfire”. Y es que, como había avisado Sir Harris, iban a incluir bastantes canciones nuevas, hasta seis, más un cover de los admirados UFO, “Let it Roll”, con un total de 15 tracks y hora y media.

 

 

 

            Increíble el aguante y pasión con la que vive Steve Harris todo, todo el show, cantando cada estrofa, no paraba quieto un segundo, arengando a sus fans…¡con 61! Y se hace acompañar de cuatro músicos que cumplen a la perfección su papel (vaya cachondeo con uno de los guitarras que se daba un aire a Nicko McBrian…), consiguiendo un combo solvente y un sonido que en vivo es más duro, más heavy que en el disco.

 

 

            Tras “Spitfire” siguieron con dos familiares, “The chosen ones”, coreada por todos/as, con un sonido Rock muy clásico, yo diría que tirando a bandas como Def Leppard o Scorpions y ramalazos a ACDC en varios riffs de guitarra, y “These are the hands” con la que conectaron de nuevo con el público haciendo levantar sus manos.

 

 

            No había paz para los seguidores, y otra andanada de new songs pudimos escuchar: “Bible black”, “Guineas and crowns” y “Last chance”. Y es que vimos alguna cámara filmando la actuación, que seguramente vaya, en todo o parte, para un futuro DVD que recogerá la idiosincrasia del grupo en la carretera.

 

 

            The final roar se acercaba. La gente (unas 300 y pico) seguía flipando, literalmente, con Harris y los suyos, entregadao y con ganas de más noche de Rock potente. Tres más conocidos, como “Us against the world”, quizá el tema que podría recordar algo a Maiden, al inicio del mismo, buscando las tres patas al león… “A World without heaven” y un “Judas” algo bizarra.

 

 

 

            Aquí acababa la velada, en teoría, pero pronto comprobamos que las manos de Steve que todo lo controlan no daban pie a la duda sobre un inminente encore con el mencionado “Let it Roll” y “Eyes of the Young”, también muy coreada, esta sí la más accesible y “blandita” del combo inglés, muy Hard Rock, tirando a pop, eso sí, con una estructura que se asimila fácilmente y que incluso gusta, aún siendo la más distinta de todas las propuestas. Ovación y a la ducha. Y la basca, tremendamente satisfecha.

            Y como fin ideal de noche de Rock and Roll, firma y foto con el artista deseado, previa y larga espera de una hora, donde nos reímos con las ocurrencias y cánticos “baroniles” (del rojo…) de un grupo de amigos ya veteranos, uno de los cuales -que pasaba los cuarenta…- nos contaba su amargura de 2.014 cuando la foto que se hizo con Sir Harris salió borrosa y llegando a casa con la cara descompuesta ante fatídico suceso, su esposa le espetó que cogían el primer vuelo a donde fuera su ídolo para echarse otra foto…y sus hijas preguntándole que qué le pasaba… (me meaba…jajajjota). Poco después me llegaba de casualidad mensaje de Whatsapp con la foto del menda feliz al lado de su icono musical, esta vez sí, nítida y flamante.

 

            Como digo, unexpected show and magic moments!

 

Set list: This is my god, Lost worlds, Father Lucifer, The burning, Spitfire, The chosen ones, These are the hands, Bible black, Guineas and crowns, Last chance, Us against the world, A worl without heaven y Judas.

Bises: “Let it Roll” y “Eyes of the young”.

 

* Curiosidad: la camiseta de Harris con este lema: “Enganchado al aceite de ballena”… ¿?

 

Saludos. Being one itself!

  * Gracias a Sevilla Metal por gestionar la cobertura del evento. Muy satisfecho, así que llegado el momento, si se tercia, repetiremos colaboración. Crónica dedicada con enorme cariño para mi querido Zozio Antonio quien estuvo presente en espíritu. ¡Tenemos un HarrisAffaire pendiente!

PABLO ALISCAR (ESQUIRLAS DE METAL