Ante todo debo pedir disculpas a la banda, a SevillaMetal y a mí mismo por no saber llevar adelante una idea más relacionada con la Esencia que con la Escena.
Con la Música y el oficio de escribir, con buscar alguna forma de encastrar este mundo que, lenta y mentalmente, se están cayendo a pedazos.

FELIZ AÑO NUEVO, decía. Vengo a contarles que mi último concierto de 2021 no fue de Metal, si no de Rock, de Música, de Resistencia soberana ante los clichés, el AutoTune y la desgracia de ser un salvaje que solo responde ante la vibración de quien es un viejo lobo. Escribo sobre Kique López&suBanda, que se presentaron en la Sala Even un jueves frío de  Sevilla para mostrar artes profesionales y tan... simples.

Una banda que se subió para romper ideas preconcebidas, dar muestra de un trabajo metafísico afinado y perfecto, que iba tramo a tramo haciendo Rock... con una soltura tan rotunda y lírica que, sin maquillaje ni artilugios, atrajeron toda la atención de una sala que bailó, disfrutó y se sorprendió.
Sí, muchas almas presentes conocían a los músicos... pero fue muy interesante ver la transformación que vivieron, esa mutación del "Ese es mi colega..." al "Coño, qué bueno lo que hacen... ¿y cómo que es la última?".
Hablo de Kique López como un Frontman serio y con dejes de escritor profundo, que además de trabajar las armonías y los ritmos con furia de guitarrista solitario que sobre un Riff te arma una canción, y además te construye una historia.  Te seduce y se apoya en unas bases bien acertadas: bajo, guitarra y batería son contundentes y Rockers. Pero Rockers de Led Zeppelin o The Who, aunque cierta locura informal tipo Zappa.

Es verdad, soy prejuicioso, y la imagen y la "localía" te hace pensar en "Uf, otro rollo RockAndalúh-que-suena-a-Rosendo"... Y qué bonito cuando te la pegan en toda la cara y te sueltan Rock, Andalúh... sí, pero con unos toques de atmósferas armónicamente difusas, que te llevan de un suave pensamiento etérico tipo Gabinete Calegari... a un extremo tan Dire Strait... que sorprende, te derrota, te convence.
Es un infierno ser escritor de música, ver ese desfile de colaboraciones tan altamente dispares, desde un Rock Sónico a un Blues visceral y de tugurio triste.

Y la voz del Coro, la corista, con su gracia oscura y esa sonrisa que endulza las partes más crueles de unas cuantas noches en vela, escribiendo y pensando que todo lo muerto merece un respeto. Y sale a escena maquillada de indestructible, de brújula que avisa dónde está la propiedad abstracta de una banda tan... joven... y relajada; como experimentada y adusta.
Un show para entenderlo, bailar también, pero irse y llevarse algo más que un estribillo pegadizo...
Primer texto del 2022, que abrió con mucho malestar e incertidumbre por parte de las Bandas, de los que comemos de subir a escena. Muchos pibes que ya hasta ensayan desganados... porque no se puede plantear nada concreto...
 
Que haya tipos como Kique López tocando y dando caña, sin despeinarse mucho, rodeado de una banda tan brillante como oscura, debe ser un ejemplo de garra, esperanza y... de que toda circunstancia adversa se supera. Con un dedo medio bien alto, primero, y con esa lucidez que solo aporta No Rendirse, seguir haciendo esto por Principios. No por pasta.

Perdón de nuevo, por tardar tanto en resumir una banda... pero a veces es mejor sentir algo que decirlo...
A mí Kique López me desacomodó y me obligó a replantear muchísimas ideas.

Y aquí sigo, escribiendo. Igual que esa banda sigue tocando. 
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