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A veces no sé bien por qué escribo. Malos tiempos para toda expresión artística que no cuente con una buena estrategia de esfuerzo. Y debo reconocer que he demorado en escribir este artículo porque me vi forzado a seleccionar de qué manera podría intentar ser capaz de reflejar lo que ha conseguido a lo largo de este tiempo la banda que es sujeto de este análisis. Perdón por ello. 

A veces no sé bien para quién escribo, decía, pero sé que no puedo dejar de hacerlo. De intentar hacer lo que soy. Y, repito, en este mundo-momento donde (y cuando decenas de artistas y redactores) están abandonando, existe PINBALL WIZARD  y su alquimia imprescindible para hacer que lo Clásico no sea antiguo. Para encontrar una gran variedad de recursos básicos y plantarse a desempeñar algo tan elemental como la expresión de la Raza Humana: Rock. Para justificar no abandonar nunca lo que se hace cuando es requerimiento imperativo casi biológico.

Es extraño, ¿sabés?, pero que las alegorías sean las herramientas más valiosas a la hora de escribir acerca de un evento REAL y VERDADERO hacen que me plantee a cada segundó si soy capaz de transmitir una décima parte de lo que recibo. Y creo que no.

PINBALL WIZARD  han podido presentarse en directo en su ciudad (nuestra) en el ámbito de la gira de su nuevo trabajo “Make millenials great again”. Y cuando salió escribí una metáfora relacionada con Saigón y la espera de la muchacha vocalista flirteando con el peligro de esperar el último helicóptero para abandonar una zona de guerra devastada. Qué tonto: debería haber presentido que este mero escuadrón de 4 guerrilleros había devastado a todos los muros de contención ideados por estereotipos. Haciendo propio el Arte de décadas de ensayo y errores y aciertos... y crear una nueva Especie. Con esa calidad que solo da el estudio minucioso de una asignatura hasta tal punto que luego son capaces de reinventarla y quedarse con una humilde calma pasmosa.

Las reminiscencias de cada integrante son un recurso que ha tomado la Naturaleza para avisarte que no Todo está perdido. Que el Rock se abrirá Camino más allá de cualquier responsabilidad por la cual tengamos que responder. Dinero a fin de mes. Tiempo a la Familia. Comprar un filete o un par de discos. Ver cómo el pelo comienza a ralear mientras un puñado de personas es capaz de emular a Janis Joplin, Keith Moon... o en un brevísimo Tempo llevarte por la misma Janis Joplin.

La emotividad de la Cultura Rock estuvo presente desde el primer segundo, con unas escenas proyectadas con la suave balada de Motley Crue “Home sweet home” de fondo por unos instantes… Y digo instantes porque apuntaron a lo bestia al pecho, e hicieron diana, tanto por la potencia del sonido que en conjunto reflectaron sobre la gente, como en el perfil áurico del corazón de una Sociedad que está cambiando a pasos agigantados en tramos de tiempo muy cortos. Hubo cierta masa de energía que se generó de inmediato, todo cariño y nervios por parte del grupo, de sus integrantes. Pero sin solemnidad. Al contrario. Riendo todo el tiempo.

Y nosotros, los de entonces, nos entregamos sin dilación.

Apertura obligada con velocidad y ritmo, “Come with me” fue pura magia Voodoo que demostraba el crecimiento del grupo, el cambio y, sobre todo, la supremacía técnica que cada cual ha ganado a lo largo de horas de ensayo y, claro, creación. No era fácil poder quedarse con la mirada quieta, cada instante ocurría algo en el escenario y si bien las zonas estaban delimitadas, la inercia que los mantenía en movimiento era un show aparte. Incluso el baterista, joven muchacho de apenas 20 años que tiene una potencia en su pegada que, la verdad, podría tocar en cualquier banda de Metal, porque su Tempo fue perfecto a lo largo de todo el concierto, y si hubiera fallado hubiera quedado totalmente expuesto. Cada golpe, cada redoble, cada Crash y/o Aéreo de su batería era sutil y poderoso. Muy complicado de conseguir en una banda que, si bien suena como una Banshee dispuesta a todo por momentos, o una Pandora veleidosa, su base principal está en las armonías melodiosas que si bien son simples, también conllevan la complejidad de esos años donde no había otra cosa más que un Amplificador y un instrumento. Nada de Pluggins, ni de efectos potenciadores de voz. Brillante.

Muchas veces cuando un grupo se tira a la piscina haciendo versiones podemos encontrar la mirada pérfida de algún músico que cambia algunas melodías, algunas notas o velocidad para, en verdad, poder acceder a ciertas zonas que las grandes obras contienen por Naturaleza propia. Entonces me sorprendí cuando arrancaron con “Move over” de la Infinita Janis Joplin… La manera de domar ese dragón, de sonar de una manera tan idéntica y particular a la vez, plantea la necesidad de saber y tener en cuenta que PINBALL WIZARD es LA banda de Rock de nuestra ciudad. Me gustaría hacer hincapié en la sencillez de la banda, casi desnudos subieron a escena (aunque el guitarra amenazó con un striptease nada metafórico) y por casi dos horas consecutivas entonaron sonidos, montaron truenos y cabalgaron rayos. La performance de cada canción era distinta a la previa, y subieron, como dije, en llamas, y prendieron fuego a todo el recinto. A tal punto que, luego de ese Medley improvisado donde la banda recorrió Paranoid o The Trooper entre otros a una velocidad impresionante, el guitarrista dijo "Habría que colgar en la Plaza Mayor a esta gente que toca tan rápido, cómo me ha quedado la muñeca." Con un tono de voz que demostraba devoción por todos los pilares de una Era... y placer por poder hacer de ellos parte de su más fabulosa esencia.

Esa tarde quedamos todos exhaustos, vacíos... sorprendidos por haber presenciado uno de los mejores conciertos, seguramente, del 2021.

Los nervios pasaron y no cierta melancolía que sigue siendo un debate abierto acerca de añorar o criticar opciones que de momento son las únicas para los presupuestos únder. La banda lo tiene todo para llegar, para ser y demostrar que son el AHORA en una escena que no siempre obtiene lo que busca.

Y pido perdón a SevillaMetal, a Kivents a los lectores y a Pinball Wizard por haber tardado tanto en armar estas líneas. Pero la banda arrasó con mi verborrea. Con mi postura ContraKultural que utiliza textos para arrojar esperanzas y, sí, algo de veneno a los que solo repiten los modelos de control sobre el Arte y se besuquean por FB repitiendo como loros lo triste que están.

Pero me he planteado mi rol como escritor en una revista de Metal al  haber presenciado a una banda tan Madura, tan Poderosa y Simple. Tan arrolladora y mágica. Sensual y Ácida... que he decidido hacer esta narración que espero sirva para llevarte a buscar cualquier canción del grupo... y puedas sentir que aunque muchos no sepan cómo vivir en el espectro artístico, hay bandas que no DEBEN renunciar.

Y que quede clara una cosa: PINBALL WIZARD ya tiene la obligación y las armas de formar parte de la Historia del Rock Andaluz.

Y sobre todo del Rock de la Historia.