En estas épocas donde el Rock es un elemento de promoción y no de sentimiento, entendemos que todos aquellos que decidan hacer algo procaz, salvaje y carente de la técnica promocional de Facebook o de concursos que premian los seguidores antes que la esencia.

Red Doors saca a relucir la Música antes que la caja de maquillaje y defectos de un croma que entiende más de colegueo que de verdadero rock. 


RED DOORS es una banda con amplia experiencia en la escena y la ejecución puntillosa de este universo, porque son armónicamente salvajes, y van alineando sus  Astros y referencias para no repetir acordes básicos y trillados,  pero que se dirigen a un sitio Común, de Electricidad y LSD, dónde Neil Young es el Oro más preciado, y David Bowie compone poesía sobre estridencias y distopías no tan complejas como estos tiempos que no tocan vivir.


La apertura del disco es igual de intensa ( y tal vez un poco confusa) como el cierre, donde un robot interactúa con un vocalista que nos cuenta historias muy bien expuestas, con tonalidades que muestran la preocupación necesaria para hacer algo distinto, pero que explique y, además, nos den ganas de romper una silla contra un cristal del Parlamento... o un parlamentario...


Este debut de Red Doors tiene una paradoja tan intensa como desconcertante, saben que esta muestra no posee la calidad técnica preestablecida... Pero así y todo contiene tal influencia de pasajes Progresivos tipo Queen; o un bajo laxo y profundo onda Motorhead, con breves fraseos de guitarras muy básicos... pero tan contundentes que me hacen añorar las Cintas antes que el Spotufi... (ja! Lo pillan? ESPUTO, en vez de Spoti...)


Cuidado: enumerar las virtudes condiciona perdonar, según mi punto de vista, las carencias profesionales de un disco que lo tiene todo para apostar por esa escuela de Rock que en Sevilla solo tiene como campeones a Pinball Wizard... y no es poco decir. 

Pero... Red Doors viene cerquita y le saca una cabeza de ventaja a peña que tiene más producción detrás... pero es incapaz de crear ambientes densos como "Wrong Man", y ni hablar de tristeza como "Only Goodvibe",  o  acidez lisérgica tipo Jefferson Airplane en "Fool like me"...  Sinceramente, ese sonido proscrito de Neil Young, The Who, o Steve Jones, hace que Red Doors sea la nueva joya de la corona sevillana de Rock.
La quiero para mí. Porque espero que esa buena lectura de la escena les convierta en músicos reales...

 

Sin croma.

Sin concursos o SGAE de por medio.

Simplemente una banda que  muere por matarte. Y te deje diciendo... "Al fin alguien que entiende el Rock..."