Rey Lobo ha salido al Universo del Heavy Metal con la idea clara de un concepto místico y una buena cantidad de colaboraciones de alto nivel dentro de la escena para que vea la luz “El octavo Pecado”, un disco concreto, con un sonido Marca Registrada de Alberto Rionda, quien como productor termina de redondear la idea y el riesgo de sacar un proyecto en la Era que toca vivir.

Con pasajes instrumentales de lirismo metafísico nos adentramos en un disco que mezcla algunos condimentos del Power, con aportaciones de unos teclados que suman fuerza, y grandes punteos de guitarra, como los aportados por Rafael Lázaro, o las voces de Isra Ramos y Sonia Rubin.

El trabajo conceptual merodea entre largos ambientes melancólicos que van recibiendo una luminosidad gracias a una banda que aporta fuerza y técnica; todo con una idea artística que resuma años de pensar en cómo hacer bien las cosas. El aire está enrarecido desde el comienzo, con unas letras algo complejas y demasiado sutiles por momentos.

Lo bueno de esto es que requieren a quien las escuche una atención que se verá recompensada en los altibajos que este Rey Lobo va desgranando de su vida y cacería por distintos tramos de un Universo más cruel de lo que sugiere.

Como puntos álgidos en cuanto a Heavy/Power Nacional tenemos las canciones “Sidonie” y “Dogma”, donde las colaboraciones que ya mencioné dan un cuerpo más etéreo. El resto del disco cuenta con una batalla constante entre la banda y las voces, intercalando lirismo teatral, así como por momentos un despliegue que sería imposible conseguir sin años de callejear mirando al cielo y preguntando qué hay más allá.

“Rebelión” o “El hombre inquieto” (por ejemplo)  suman por la química que posee la banda. Por otra parte “Las águilas blancas” ha sido el primer vídeo-single de alta producción, resultando así un trabajo positivo, de nuevo, para estos tiempos que corren donde todo está supeditado a unos aforos que no han impedido que la banda decida presentarlo en directo este 30 de Mayo en Sala RockVille de Madrid junto al grupo ECO.

Rey Lobo nos deja este disco de bases muy bien armadas, unas baterías complejas que varían entre Rock y Power, y un trabajo de armado del concepto de mucha producción que da buenos resultados al placer de experimentar este “Octavo Pecado”.

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