Fragmenta - O un disco para hacer catarsis personal con alta frecuencia emocional.

En esta época donde cualquier pensamiento a futuro está lleno de incertidumbre, donde nuestro porvenir se va construyendo (o re-construyendo) noche tras noche, cuando hemos podido recorrer decenas de kilómetros en nuestro Interior debido a un confinamiento conociendo algo más de nosotros mismos, hay decenas de maneras de encontrar impulso en la nueva era que nos quieren vender sin ser nosotros parte de ella. Al menos esta reflexión me ataca al escuchar el nuevo trabajo de DONUTS HOLE, porque además de tener un costado técnico altamente elaborado tanto en sonido como en composición, “Fragmenta” una brújula llena de arte y expresividad.

Si bien estamos ante un disco que, indiscutiblemente, es Esencia del grupo, se nota una evolución hacia un sonido más orquestado, más devastador de propósito. La lírica se complementa a la perfección con las inclementes ejecuciones de un bajo demoledor, una batería que parece cambiar de tono segmento tras segmento y unas cuerdas que juegan entre olas de electrónica arreglada y uniforme a lo largo de todo el álbum. Podemos encontrar en el primer segundo un sonido que va cambiando canción tras canción, jugando con la búsqueda que precede a toda fragmentación.

“Desde las Ruinas” se toma su tiempo para saltarte al cuello, para abrirte la cabeza con una suciedad muy bien desplegada por las voces y los efectos. “Heridas” es una psicodelia lisérgica que combina un puente metafísico entre las guitarras y unas voces que se llenan de emociones hasta el desborde. Todo matizado con ese “Core” desesperado y roto cuando el momento lo requiere. La locura y la furia llega de la mano de “Fracción de Ser” aquí ya no hay vuelta atrás, una orquestación con toques técnicos muy arriesgados, escalas frenéticas, un bajo que se acomoda en ese margen a un paso de la saturación y se mezcla con una voz, repito, con garra y desesperación que te acuchilla. El frenesí continúa con dos muestras más de un trabajo, me arriesgo a decir, casi extenuante en post-producción, “Espina” y “Tu” tienen unas interpretaciones inobjetables a la hora de entregarse a la interpretación.

Me detengo un instante en la compleja “Pequeño guerrero”, por la cuidada atmósfera que, una letra muy contundente y cruda, genera para que uno se detenga a recorrer cuentas pendientes con su pasado… o con otros. “Calma” es la canción adecuada para seguir navegando por esos ríos que hoy, si nos descuidamos un poco, nos mojan los pies y nos secuestran…  un breve suspiro de teclas y eclecticismo para cerrar con la intensa “En la tormenta”: puede que sea, a mi entender, la mejor pieza del disco, si bien contiene un poco de todo aquello que nos han mostrado con un trabajo cuidado, para nada azaroso, y que juega con una frecuencia despiadada: por cierto, así como empieza… termina. Resalto particularmente “Mapas”, además de adorar el concepto de estar buscando algo desde la fecha en que nací, podría ser la canción perfecta para quienes se acerquen por primera vez a esta banda, para quienes quieran abrir puertas mentales y generar conciencia Interior.

DONUTS HOLE tiene un manejo de recursos que, a esta altura, han quedado demostrados por sus discos anteriores y su desarrollo como conjunto.  Pero con “Fragmenta” han hecho un trabajo interno, que siempre es doloroso, como toda transformación, evolución… Los que disfrutamos con ciertas líneas compositivas entre poéticas y técnicamente brutales, con señales y frases que pueden acompañar una catarsis, deben entregarse a una escucha profundad de este disco… y sacudir la cabeza intentando re direccionar esa fuerza que está en ciernes dentro nuestro y busca escapar, mutar, evolucionar… Fragmentarse.


             

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