Llegó el día, por fin, La Reina de las Fatigas desembarcaba en Sevilla. Fue algo arriesgado, como en verdad está ocurriendo casi siempre, porque cada fin de semana nos encontramos con varios eventos (gigantes o únder) que parecen competir entre ellos, haciendo que cada paso dado nos haga pensar que estamos traicionando a alguien.