A veces no sé bien por qué escribo. Malos tiempos para toda expresión artística que no cuente con una buena estrategia de esfuerzo. Y debo reconocer que he demorado en escribir este artículo porque me vi forzado a seleccionar de qué manera podría intentar ser capaz de reflejar lo que ha conseguido a lo largo de este tiempo la banda que es sujeto de este análisis. Perdón por ello. 

Con una perversa ambientación de luces tenues, una absoluta complejidad compositiva y lírica, y una apuesta arriesgada al mentar al Rey Carmesí en los primeros pasos sobre escena, la banda SWEET HOLE soltó un directo de esos que son inolvidables, perpetuos, que seguramente hayan rasgado las delicadas y toscas telas de esta Realidad para generar un nuevo hito en su propia historia.