Denso, perturbador y necesario. La nueva pista que promociona el álbum ‘Outburst Desert’ del cuarteto Fusage no salva riffs y capas de guitarras distorsionadas en una cruzada contra el creciente fascismo de los últimos años, especialmente en Brasil.

La música es un mensaje claro y directo para el peor gobernante que el país haya elegido.

Escrita a mediados de 2018, la letra parece haber previsto la carnicería promovida por el presidente, entonces candidato. Es un grito de indignación y duelo, una denuncia en un momento en el que ya no tenemos derecho a callar. No tomar posición es estar de acuerdo con el genocidio en curso.


Con la participación de João Lemos (@molhonegro) tanto en las voces lacerantes que piden el fin del gobierno, como en la guitarra que marca el tono del discurso, la pista toma un nombre de la mitología griega, Cerberus es el perro del infierno que custodiaba las puertas del inframundo. En el estribillo, un puñetazo en la cara profetiza la caída del “mito” siguiendo las estrofas que resuenan como un ejército de ciudadanos dispuestos a derrocar el podrido sistema que se ha instalado.

Para los fanáticos de Fusage de afinaciones bajas, riffs y ritmos rotos, Cerberus seguramente será un plato lleno. La influencia stoner que llevó a la banda a formarse prevalece en todo el sonido. El ambiente creado desde el medio hasta el final de la pista expresa el absurdo, el caos y el desorden que promueven los partidos negacionistas y de extrema derecha que han venido actuando con impunidad. Cerberus es el estallido más oscuro e intenso producido en estos años de desgobierno, una afirmación de que es imposible aceptar un segundo más de este crimen contra la humanidad, de esta tragedia que se anuncia hace tanto tiempo.


Formado en 2016, con un álbum lanzado al año siguiente, un espectáculo grabado en vivo en el estudio Showlivre y un sencillo lanzado en 2019, Fusage se encuentra actualmente en el proceso de lanzar su segundo álbum Outburst Desert. producido por Rodrigo Sanches y grabado en Rootsans Studio (São Paulo / SP). Rodrigo, que ha trabajado con nombres como Miranda, Cansei de Ser Sexy, Céu, Tom Zé, Nação Zumbi, Franz Ferdinand e Iggy Pop, es un fuerte aliado en esta nueva etapa de su carrera.

Todo el disco comienza y termina con un ánimo renovado. En una especie de diáspora sonora, la banda se sintoniza con la extraordinaria experiencia e inventiva de Rodrigo Sanches, que principalmente aporta nuevas formas de libertad creativa e invita a los músicos a alcanzar el siguiente nivel. Desde la cocina donde el mensaje es más claro, conciso y objetivo, pasando por las capas congruentes de riffs y timbres tonificados por Jean Cedemachi (el integrante más nuevo) hasta el acercamiento estético de las voces que cantan en coros líricos de posicionamiento político y cuestionamiento de la existencia humana (con la participación de João Lemos - Molho Negro). El peso permanece, pero ha madurado. Se abrieron nuevos horizontes para la concepción de esta obra y, pista a pista, queda abierta la afirmación más ambiciosa del cuarteto; que hay un desierto inmenso con nuevas formas, texturas y sabores para vivir.