De pura casualidad vi un anuncio en Facebook del concierto de Reincidentes "Radicalmente acústico" sólo un par de días antes del evento. Y mientras entraba en el enlace para comprar las entradas, pensaba que de todas las veces que los he visto en directo, que no son pocas, jamás los había escuchado en un escenario en esta modalidad, así que, desde luego, la cosa prometer... prometía.

El sitio escogido no podría haber sido mejor. Platea Odeón, un espacio dedicado a actuaciones en directo, teatros y conciertos, situado en la primera planta del C. C. Plaza de Armas, la emblemática antigua Estación de Córdoba. Un edificio que me fascina por lo nostálgico de su arquitectura.

Había al final de la sala una zona para veladores con mesas y sillas y junto al escenario, varias filas de sofás. Creo que es el primer concierto al que asisto sentada en un señor sofá, más comodidad, imposible.

 

A las 21:10h salen al escenario sólo tres de los componentes de Reincidentes: Javi Chispes (que sustituye a Finito de Badajoz quien en febrero de este año dejaba la banda) y Juan M. Rodríguez Barea, a las guitarras y voz,  y por supuesto, Fernando Madina como voz principal.

 

Empiezan directamente a tocar con el famoso tema "Ni un paso atrás" y ya fue un no parar de canciones, que si mal no apunté fueron un total de 23 entre las que se encontraban algunos tan conocidas como Ay Dolores, Cartas desde el asilo, Huracán, Sabes por qué, Resistencia o Vicio entre otras tantas.

 

He perdido la cuenta de las veces que he visto a Reincidentes en concierto. Desde mi adolescencia es uno de mis grupos nacionales fetiches y sabía, en base a mi experiencia, que defraudar, no defraudarían. Pero confieso que mientras compraba las entradas dos días atrás, la curiosidad de cómo se podía convertir temas con tanta rabia y contundencia como tienen sus canciones, a una versión acústica, era cuanto menos inquietante.

Y vaya si no defraudaron... Más aún, me hicieron enamorarme de ellos una vez más. Y es que el pasado sábado redescubrí a Reincidentes, así tal cual... Fue como descubrir al grupo por primera vez y es que, si bien en sus conciertos normales es imposible no saltar, bailar y cantar a pleno pulmón sus ya tan consagrados temas (que algunos se podrían decir que son himnos del punk rock nacional), en esta versión de los mismos, en la que las canciones quedan expuestas sin coraza alguna, tan sólo engalanadas con el limpio sonido de las guitarras, pudimos apreciar la fuerza de la VOZ con mayúsculas que tiene Fernando, y el sentimiento que provocan sus letras cuando entran directas al corazón.

Y sé que no soy una crítica objetiva, lo sé... Reincidentes para mí no es un grupo cualquiera. Desde que los conocí hace más de dos décadas, han sido de mis grupos de cabecera. Con ellos comparto valores de vida tan importantes como el rechazo a las injusticias, al racismo, la xenofobia, al maltrato animal,  al machismo, la homofobia, o la corrupción política entre otras,... porque si algo define a Reincidentes, es la denuncia social que hacen con sus canciones. Y no sólo es la afinidad de pensamientos lo que me une a ellos. En mis épocas más oscuras, escucharles era una inyección de energía, de fuerza, de sacar ese coraje que todos tenemos dentro para luchar contra lo que se nos ponga por delante. La música es terapéutica, y en ellos siempre he encontrado ese empuje cuando más lo he necesitado.

Así que como os decía, no soy objetiva, por lo que quise hacer un experimento y saqué otra entrada para mi compañero de vida, quien no es seguidor de Reincidentes, pero que se ha tragado muchos kilómetros en carretera con ellos sonando a todo volumen y conmigo cantando al lado obviamente, y contar en esta crónica su reacción y opinión del concierto, que de hecho, era el primero de ellos al que asistía.

Pensaba haberle hecho unas preguntas y copiar literalmente sus respuestas, pero no me hizo falta siquiera. Desde la primera canción vi cómo se recomponía en su asiento y se dejaba llevar por el ambiente tan cercano que se había creado allí.

En cada alto de Fernando, me miraba y me decía... Joder, menuda voz. Y ya la prueba de fuego fue cuando vi cómo se le erizaba la piel en no pocas ocasiones o incluso se le saltaron las lágrimas con el tema "Si estás tú", canción que Fernando dedicó a su familia y que pudimos ver cómo los miraba mientras la cantaba, con beso al aire al final incluido hacia el lugar donde estaba su hija.

Y ahí hay dos pruebas irrefutables. Una piel erizada y unas lágrimas robadas, son la prueba más fehaciente de que la canción ha removido algo en el interior de una persona, le ha hecho sentir, y eso, para mí, es más importante que la técnica o la perfección... El sentimiento provocado en el oyente es, sin duda alguna, el triunfo de una canción.

Decía Fernando en un momento del concierto, que les era más difícil para ellos este tipo de directos que los que suelen dar más multitudinarios. Y es que tocaban en su ciudad natal, con un público para ellos especial, ya que estaba compuesto de familiares, amigos y conocidos, por lo que les suponía mayor presión, pero que aprobaron con matrícula a juzgar por el buen rato que pasamos todos allí y por todo lo que disfrutamos.

 

No faltó el tema "Un día más", cantado con una especial sensibilidad,  y que dedicaron a Juanjo Pizarro, quien falleció hace unos meses, y que fue productor de varios de sus discos y colaborador en ocasiones a la guitarra.

Tampoco faltó la canción "Los hijos de la calle" que Albertucho (Capitán Cobarde) compuso para Reincidentes.

En un momento del concierto, hicieron mención a Manuel, el batería, que se encontraba entre el público y al que toda la sala, saludó a gritos con cariño.

El sonido fue impecable, limpio, sin fallos, una auténtica gozada. Y las canciones, totalmente transformadas a un ritmo más lento, dejaban todo el protagonismo a la voz y a la melodía primaria que, como me decía Juan, el guitarrista, con quien tuve el gusto de conversar al final del concierto, es como tocar desnudos ante el público, pues así es como nacen las canciones: guitarra y voz.

 Como colofón de despedida tocaron "Jartos d'Aguantar", y ahí ya no pudimos resistimos a ponernos en pie y bailar aunque fuera en nuestros sitios. En total, fue algo más de hora y media de buen rollo, buena música y mejor ambiente.

 

Se despedía Fernando diciendo "Salud y hasta siempre, la próxima será eléctrica", y ojalá que sea pronto porque eso signicará que hemos dejado atrás el riesgo de contagios y ya podremos disfrutar de los conciertos como antes, saltando entre el público, sin distancias de seguridad y cantando sin mascarillas. Aunque hasta entonces, esta maldita pandemia nos ha dado una tregua y nos ha regalado esta jodida joya que ha sido redescubrir a Reincidentes en acústico... Radicalmente acústico.

Hasta la próxima, salud y buen metal!