En los tiempos extraños que corren, que una de las bandas más sonadas del metal nacional y que lleva 7 años en silencio, vuelva a subirse a un escenario… Es un motivo más que contundente para ( mascarilla y distancia social mediante) cargarse con la cámara y volver a entrar en una sala de conciertos.

Desde aquí, quiero agradecer a Delma Domingo por todo su apoyo, sus ganas y sobretodo el valor de atreverse a organizar este evento, que fue Sold Out varios días antes de que se celebrase, pese a incluir dos pases, uno a las 16 horas y otro a las 18 horas.

             A las 16 horas, con puntualidad británica, comenzaba el primer pase de este concierto, con los nervios a flor de piel y una sala con 50 personas. Todas en sus mesas, cumpliendo con todos los protocolos Covid establecidos.

 

            Porto Suite, comenzaba a sonar, aquel tema que abría el disco Mar de Dioses de los gaditanos, y que era preludio de la descarga de metal que nos esperaba. Seguidamente dio comienzo el clásico Santa Maldad, que hizo que el público, un poco frío debido a las circunstancias, fuese entrando en calor animando a la banda desde sus lugares asignados.

 

            Tras esta descarga , comenzó a sonar la emotiva La muerte sobre un papel, del primer trabajo de la banda. Los integrantes no pararon de animar al público para volver a subir el nivel con Destino, donde el respetable no paraba de corear y animar a los gaditanos. La banda estaba extasiada con tanto calor ya que, como ellos mismos me habían comentado momentos antes, estaban como niños debido al tiempo que llevaban sin subirse a las tablas.

 

            Y después del ritmo de batería que la precede, llegó del turno de Recluso 943, donde Manuel Rodríguez, pese a tener que guardar la voz, deleitó al respetable con sus agudos marca de la casa. Justo antes de sonar Condenado a vivir ,Manolo señaló que entre los asistentes se encontraban antiguos miembros de la banda, Santi Suárez ( ex guitarrista) y Nino Ruiz ( ex teclista) a los que la banda agradeció su presencia y su indudable aporte a la trayectoria de este buque insignia del metal gaditano.

 

            Llegó el momento de la denuncia social a la violencia de género de la mano de las coreadas Noche maldita y A las puertas del infierno, ambos temas en los que el público acompañó a Sphinx con palmas y que Manuel agradeció incansablemente ya que, eran la primera piedra en esta nueva andadura de la banda. La apoteósica Momentos de lucidez sirvió para que la banda anunciara que tienen un sexto trabajo en camino, seguida de Almas sin paz.

 

            Tras un breve receso y agradecimiento al recibimiento por el público sevillano dejando atrás estos 7 años de ausencia, Mirando al infinito acarició los corazones de los allí presentes. Sirviendo este momento de calma para proceder a la presentación de los miembros de la banda, los ya conocidos por sus seguidores Justi Bala ( guitarra), Álex Sánchez( guitarra), Pepe Pineda ( bajo), Manuel Rodriguez ( voz) y el nuevo fichaje , un baterista gaditano que cuenta con la suficiente experiencia y técnica para hacer frente a esta nueva etapa, Nikly Pérez.

 

            Y como todo llega a su fin, los tres últimos temas interpretados fueron Ángel sin piedad, la coreadísima No y ,como no podía ser de otra forma, Sphinx… La magia de la esfinge sigue viva y ojalá por muchos años. Un placer asistir a este primer paso de la nueva etapa de esta banda, a la que echábamos mucho de menos.

 

            Crónica: Vane Snider

            Fotos : Rafa Delgado