Escribir reseñas, críticas o crónicas, parece fácil, porque simplemente es describirte algo que nos has visto, de momento, e intentar matizar de manera tal emociones e impresiones, para convencerte de que veas algo, o no. Pero cuando la figura acerca de la que se escribe tiene un recorrido y aura, profesional y humano, de dimensiones Globales, la tarea se convierte en una responsabilidad compleja.

Cada vez que una banda cambia de integrante (particularmente la voz o la guitarra líder), las auras de los seguidores se estremecen un poco… hacen un esfuerzo por ver cómo sientan en la genética del grupo un nuevo fichaje, si el cambio “mola”.

Es inevitable sentir una mezcla de ilusión y temor cuando escuchas un nuevo trabajo de un grupo que te apasiona. Ilusión por escuchar algo distinto que te sorprenda, nuevas canciones que puedan convertirse en favoritas… pero también temor a sentirse defraudado si los nuevos temas no superan o igualan a lo conocido de discos anteriores.

Nuevo trabajo de HOLYCIDE: “Fist to face”. Un nombre más que adecuado para un disco que se fundamenta en la velocidad, el desprecio y la furia, todo esto con una ejecución técnica casi virtuosa dentro de callejones oscuros y vacíos.

Hace poco salió a la luz el trabajo debut de Robert Beade “Influences “, (mezclado y masterizado por José Rubio) y al escucharlo para esta escribir esta mezcla de reseña-reportaje, comencé con más ideas místicas que técnicas.

Nos sumergimos en un mundo oscuro y luminoso. Potente en todo su esplendor. Fuerza.  Recorrido por un auténtico desgarro de instrumentos, coros y voz de inconfundible belleza. Letras con vida.  Ellos son Anima Barroca. Con su último trabajo, Inri.

Es extraño, pero mientras mejor es un disco, mientras más innovador o sorprendente, más difícil de reseñar. Hablo de “Your demons are real”, lanzamiento de  Eternal Psycho, banda Madrileña, pero perfectamente podría ser de la tierra arrasada de Akira, o de ese futuro distópico del Neuromante.