DOMINGO 14 DE JUNIO,  PLAZA DE ESPAÑA, TREMENDO SOLD OUT  DE LA BANDA  JEREZANA QUE DESPACHÓ 18.000 ENTRADAS.

Magnífica velada de música vacilona y andaluza vivimos la tarde noche del pasado domingo. Abrieron a las 20:05 horas CERVATANA, nueva formación experimental de música electrónica con dos miembros de Derby Motoreta´s Burrito Kachimba (su vocalista Dandy Piranha  -y aquí  en algunos momentos bajista- y su teclista Machete Carrasco -en este caso también con las programaciones-). Mi sensación es que no terminaron de conectar con la peña, aunque algunos/as sí parecían disfrutar de su propuesta atmosférica sideral con un toque psicodélico a medio camino entre Hawkwind  -de quien rescataron la participación de una bailarina- y bases cercanas al drum´n´bass. Con la mesa para los efectos discotequeros en el centro del escenario, una batería electrónica a su izquierda y bastante protagonismo de los bajos, desgranaron cinco o seis piezas en sus 30 minutos de actuación que personalmente me dejaron frío porque esperaba más. Prefiero mil veces la kinkidelia.

Esa sensación la hizo desaparecer de un plumazo TOMASITO y su eficaz cuarteto que nos introdujo con una pieza instrumental cañera y orgánica en el mundo de la rumba canalla preñada de arte y compás  (en cierta forma medio padrino de los que vendrían después); y es que eso de “yo quiero vivir orbitando en la galaxia…con los marcianos me junto yo desayunando setas por la mañana vaya colocón…de Plutón a Jerez” me resulta impagable. Con sus característicos bailes y esos taconeos improvisados con sus chulas botas verde claro en su tabla acercándose el micro a los pies, nos sacó una sonrisa y más de unos cuantos oleeee sin despeinarse.

Sorprende lo presente que tiene en sus letras la gastronomía casera andaluza un tipo tan extremadamente delgado, pero es que debe tener el metabolismo del colibrí. Disfrutamos tela con lo de “que yo no quiero pistolas ni fusiles, lo que yo quiero son papas con alcauciles” jeje, maravilloso. Parte final muy coreada en “Camino del hoyo” y el simpatiquísimo cierre con aquello de “hay que ir a la freiduría, lo demás son tonterías”. Media hora encantadora de un pedazo de artista inclasificable que nunca se pareció a nadie.

Entiendo que lo que pinchaban de fondo antes del bolo debe ir con los gustos de Diego “el Ratón”  y “el Canijo de Jerez”, a saber: Metallica, AC/DC, Las Grecas, Bob Marley, Black Sabbath y hasta el “Achilipú” calentaron el ambiente.

Eran las 21:52 horas cuando en las pantallas aparecía poco a poco el logo de la banda escrito con spray graffitero callejero -cuyo traqueteo cuando lo agitas sonaba también- haciendo una ingeniosa presentación de algo muy grande con un puñado gordo de buenas canciones (creo que hasta 32 cayeron) que ya son patrimonio del acervo cultural joven andaluz guasón. En esta majestuosa celebración del 25 aniversario del magnífico álbum debut “Del sentimiento garrapatero que nos traen las flores” LOS DELINQÜENTES  se dieron a sí mismos una especie de auto-homenaje con el imborrable y latente recuerdo a su líder y colega desaparecido “er Migue” Benítez que nos acompañó toda la noche -tanto su voz como su figura e imagen-.

La cercanía de esas letras de barrio han conquistado muchísimos corazones: “y busco acordes hasta debajo de mis babuchas,,,y siempre vamos a contramano…, somos los bichos que nacen en los claveles”, el septeto sonaba magnífico con tres guitarras acústicas -a veces hasta cuatro- amplificadas a la perfección, una batería, un percusionista y dos palmeros. Fiesta total con la peña entregada a la causa, ese “Duende garrapata”  y los músicos felices haciendo uso de sus pitos carnavaleros, “yo no soy Pinocho que el corazón tiene de madera”...”y que viva el almíbar !!!!!”.

Con “el rebelde vuelve” se acordaron de las 3 más grandes influencias como guitarrista de Diego: Jimy Hendrix. Angus Young y por encima de todo Rafael Amador de la Pata Negra. El primer artista invitado fue Albertucho (Capitán Cobarde) quien abrió una fase un tanto más rockera y tuvo participación hasta en 4 piezas seguidas, entre ellas “Tabanquero”, “Nubes de pegatina”  y “El bache”.

Fueron presentando a la banda del Ratón a medida que avanzaba el show: ese gran percusionista que es Rafael Fontanilla “Teto” (tremendo con los timbales y congas), el pedazo de bajista “Bigfoot” Daniel Quiñones o el guitarra de Los Calambres Pablo Feria. Cantamos todos aquello de “…pero la niña mira el petardooo y aluego me mira a mí”, luego cayó la del bombero,  “La caja de mi mollera”, “La madriguera” y volvió Albertucho para rendir homenaje a Robe Iniesta con “La vereda de la puerta de atrás”.

En un espectáculo con tantos momentos emotivos (por la omnipresencia del Migue Benítez -mucho personal se plantó las gafas de sol al revés imitándole- y por tantas imágenes proyectadas de los tres cuando eran chavalines) un ratito muy muuuuy especial fue cuando invitaron a dos grandes referentes para ellos: Pepe Begines -No me pises que llevo chanclas- (hubo un amago de “Bolillón” por expresa petición popular) y sobre todo al maestro Kiko Veneno cuyo inmortal debut del 77 “Veneno” (el de la inolvidable portada censurada de la tableta de cuarto de kilo de grifa rodeada de papel de plata) con los gitanos magos de las guitarras de palo -Rafalillo y Raimundo Amador- contenía la pieza que bautizó a estos artistas jerezanos. Pero antes se marcaron un entrañable “Rock del Cayetano” (“…estará an cal Carapapa comiéndose una tostá…”)  enlazada con “Los delincuentes” (“…a veces comen en frío y otras en caliente…roban todos los días dos coches, uno por la mañana y otro por la noche…”) maravillosa letra de la que siempre me encantó la parte de cuando llaman a la puerta “pero alguien tapa el cristalito con el dedo, he reconocido su huella, esta noche dormiré con Estrella”, eso es estricta genialidad.


La guitarra más flamenca de todas fue la de Paco Lara -miembro de una histórica saga jonda jerezana-, la juerga y el cachondeo iban in crescendo con los músicos bailando ataviados de los sombreros garrapateros, “no llevamos ná, que nos lo hemos fumao y no nos quea ná”, con “La niña de la Palmera” todo kiski acompañó ese “le le lereleee” y con “El rey del regaliz” sí, “el de las catorce bellotas…” Diego hizo uno de los solos más eléctricos y rockeros pero con alma bluessy y mucho wah wah.    

“La primavera trompetera” puso la Plaza de España patas arriba y nos inundamos de reggae con “Pirata del estrecho” con la colaboración rapera en las pantallas del Langui y La excepción, hablaron de “la historia de los canutos de perejí” y de tagarninas y tocaron la del abuelo vacileta -con performance incluida del viejete con un canuto gigante- en la recta final del desparrame que acabó a las 12 y media de la noche.

Pero los bises (“Chinchetas en el aire”, “Trabubulandia”) -siempre con Migue Benítez en el recuerdo por si alguien no se había enterado- y ese fin de fiesta por bulerías como buenos jerezanos alargaron 20 minutos más el goce y disfrute con los invitados de vuelta al escenario -2 o 3 de los Burrito Kachimba, Albertucho, Cristian de Moret, Tomasito pegándose unas pataítas bailando con Carmen Avilés…- en un cierre de conciertako inolvidable  al que na más que le faltaba la candela en medio para que fuera una celebración familiar gitana en un corral.

Texto: Eduardo “Powerage” Pineda.

Comentarios

0
Daniby
1 mes hace
Gran crónica señor Edu, como siempre, un crack!
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