SEVILLA, 21/3/26, LIVE SUR ESTADIUM (AFUERAS DEL ESTADIO DE LA CARTUJA). LLENO (UNAS 12.000 PERSONAS) -TODO VENDIDO DOS NOCHES SEGUIDAS-.

En el segundo de los dos llenazos consecutivos que FITO Y FITIPALDIS cosechó en nuestra ciudad, acudí con la resaca del bolazo de la noche anterior de Gluecifer, con bastantes ganas dados los muchos años que me he pasado sin verlos en directo. Y lo primero que me encontré fueron dificultades para entrar: al margen del lote de patear que hay que darse para darle la vuelta completa al Estadio de la Cartuja para llegar, digamos a la parte más cercana a Santiponce (Gol Norte pero por fuera), en la puerta me decían que mi entrada/invitación -enviada por la promotora Live Nation para que este humilde reportero-cronista cumpla su labor redactando estas letras-, había sido cancelada y que la máquina no falla. Obviamente me puse como un basilisco, echando improperios al enterarme que nadie atendía a la prensa, removí Roma con Santiago hasta que pude hablar con una chica que debía tener más peso en la organización -y más luces- y que accedió a dejarme pasar tras mi indignada explicación de que “esto es la primera vez que me pasa en 40 años”. El caso es que, entre dimes y diretes, el bolo arrancó a eso de las 21:05 y yo no pude entrar hasta las 21:30 con lo cual me perdí esos 25 minutos iniciales del concierto.

Mientras me situaba pude reconocer “A quemarropa” guapa canción de su penúltimo álbum de 2021 “Cada  vez cadáver” con un fantástico solo de saxofón y aquello de “…me resbalarán las balas”. Enorme montaje con unos pantallones grandes, sonidazo en gordo y pedazo de equipo de profesionales del negocio encima del escenario. Pero para mi gusto la selección de temas es excesivamente volcada hacia las lentas y tranquilas, bien es cierto que éstas le han servido de trampolín hacia el gran público, aunque ojalá que no acaben convirtiéndose en música de ascensor del Corte Inglés. Cayeron algunas piezas de su más reciente referencia discográfica “El monte de los aullidos”, me encantaron las guitarras de ese temazo que es “Cielo hermético” seguido de aquél que recuerda al “Waiting on a friend” del “Tatoo you” -de los mismísimos Rolling Stones ochenteros- con el saxo enriqueciendo mogollón. No quiero ser injusto porque sí tuvimos muchos momentos de rock&roll festivo intenso de altísima calidad, léase por ejemplo “Whisky barato” al grito de “Sevilla vamos a bailar” con esos arreglos tan chulos de violín y acordeón.

La conexión con el respetable era absoluta, nos puso un vídeo con el saludo-rugido del público de la noche anterior y pidió lo mismo para enviarlo al próximo bolo que tendrá lugar en Mallorca. Otra canción muy celebrada resultó “Acabo de llegar” y su talentosa letra “…para hacerme pez empecé por las espinas” de aquel gran cuarto LP del 2006 que fue “Por la boca vive el pez”, enlazada con uno de sus himnos como es “La casa por el tejado” del tercer trabajo “Lo más lejos a tu lado” (2003).

Especialmente inspirada estuvo la larguísima presentación del magnífico plantel de músicos que acompañan al ya maduro bilbaíno de 59 tacos Adolfo “Fito” Cabrales Mato (tocando sus guitarras mejor que nunca, gran evolución en sus solos), lo hicieron a un ritmo funky tela de vacilón: el buen bajista valenciano “Boli” Climent, el violinista y guitarrista de Burgos Diego Galaz, luego uno de los elementos clave del show -el tremendo saxofonista Javier Alzola- de Guernika, la contundencia en la batería del malagueño de Fuengirola  “Coki “ Jiménez, el órgano hammond, teclados y acordeón del vallisoletano Jorge Arribas, para rematar con el segundo de a bordo, productor y extraordinario guitarrista madrileño Don Carlos Raya -que lo bordó toda la noche- y al que todos los heavys de este país le tenemos un enorme respeto por su pasado hard rock glamouroso con Sangre Azul.

En plena recta final una de esas canciones que ya pertenece a sus fans como es “Soldadito marinero” -sencilla y genial- coreadísima por un público (ésta es otra para hacérselo mirar) tan escaso de rockeros/as como pleno de pijos     y madres burguesas con sus hijas adolescentes. Con este respetable cantando al unísono se retiraron a eso de las 22:53 horas.
No considero acertado un tema tan etéreo y lánguido como “La noche más perfecta” para iniciar los bises en un espectáculo de puto rock&roll -killoooo que no vine a ver a Enya-. Alguien se preguntará: y de Platero y Tú qué ????? pues eso me pasó a mí, solo cayó una yyy, fue “Entre dos mares” la de “…no quiero escaparates, quiero la vida entera…soy un bufón errante buscando una princesa…”  del sexto álbum de estudio y último de aquella gran banda -“Correos” publicado en el año 2000-, cuando ya Fito llevaba un tiempo preparando su a la postre tan exitosa carrera en solitario. Podría acordarse más de sus seguidores/as con más veteranía e incluir un par de ellas más de Platero en el repertorio pero nanay de la China.

Cerró con otro temazo como “Antes de que cuente diez” en el que, con una versión alargada y pasional, volvieron a brillar de manera sobresaliente los arreglos de saxo y las 6 cuerdas de Carlos Raya. Acabó la cosa sobre las 23.10 horas, muy buen concierto de 2 horas y 10 minutos pero -para mi gusto- muuuucho más tranquilo de la cuenta y con ausencia absoluta tanto de peligro como de rabia, mala leche y espíritu punk de su juventud. Y eso me da coraje, no lo puedo evitar porque es un tipo al que considero artista grande de nuestro rollo y heredero directo de Leño y Rosendo Mercado. Ojalá que endurezca sus bolos en el futuro, añadiendo piezas más cañeras para que no tengamos nunca que recordarle aquello de los Platero, de que en sus directos “Hay poco rock&roll”.

Texto y fotos: Eduardo “Powerage” Pineda.

 

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