SHALOM CONSTATA SU VETERANÍA, CLASE Y ELEGANCIA EN EL ARTE DEL HARD ROCK MELÓDICO EXPRESADO EN CASTELLANO

SALA X, 31/10/25 – Por Edu Pineda

Personalmente tenía muchas ganas de ver por primera vez en directo a esta veterana banda de Algeciras, puesto que a finales de los 80 los pinche más de una vez en la radio antes incluso de su magnífico debut -dado que me mandaron por correo ordinario (eran otros tiempos) una maqueta casete con 4 temas-. Siempre me parecieron brillantes con grandes canciones y muy valientes -en el sentido de que para ser andaluces esa música e imagen era modernísima para aquella época- al correr muchos riesgos de ser tildados de “moñas” por la parroquia heavy más cabezona e intransigente.

Cierto es que de la formación original solo quedan dos elementos, bien importantes, el vocalista Sebastián Guerrero -ya sin rastro de su melena- y el bajista Rubén J. Tamayo quien conserva su look más sleazy/glam. No obstante los dos fichajes nuevos, el virtuoso guitarrista Diego García (muy influenciado por Yngwie Malmsteen y Van Halen, que no son malas referencias precisamente) y el eficaz batería ex Brutal Thing Ambrosio Marín, así como el competente teclista Eloy Núñez (a quien debieron subir el sonido) cumplieron perfectamente su función. Lástima comprobar que un grupo de tanta calidad en la composición y ejecución apenas pudo atraer -también es mala suerte coincidir en fecha con Saurom- a una treintena de espectadores.

Eran las 22.14 minutos cuando sonó la intro con los acordes de la banda sonora de “Star wars” para dar paso a su pieza homónima “Shalom” con esa estrofa inicial de su primer álbum de 1989 “Voy pidiendo guerra por ti” que nos conectó a todos los presentes con los músicos. A medida que iban sonando guapos temas como “Noches”, “Me olvidarás”, “Scherezade”, confirmábamos el talento, la personalidad y perfecto estado vocal del cantante, al igual que la relevancia del sonido del bajo Rickenbaker pulsado magníficamente con los dedos por ese tipo tocado con sombrero vacilón, foulard y blusa negra de lunares.

Repasaron de manera íntegra y brillante su estupendo debut homónimo del 89, del que se llegaron a vender más de 10.000 copias en vinilo (cifra más que respetable), disco que hoy día resulta inencontrable y seguro que una copia puede alcanzar un elevado valor monetario entre los coleccionistas. Su segundo LP “Septimo cielo” ya en 1996 pasó desapercibido. Fueron muy grandes en su época, convirtiéndose en una de las escasas referencias del género glam/heavy rock en España -junto a Sangre Azul y Júpiter- llegando a tener un club de fans propio en Madrid y nos congratulamos de su vuelta a los escenarios en tan buena forma y mirando al futuro, dado que están inmersos en un proceso de creación de un nuevo trabajo discográfico.

Para mi fue una más que agradable sorpresa volver a escuchar el corte “Amargo sabe”, una de las canciones que conformaban aquella histórica maqueta -no entró en el disco- que pinché en la radio en mi primer programa “La Era del Poder” de Radio Marisma, maqueta que -por cierto- ganó el primer premio en un Concurso Nacional. 
Estos campogibraltareños de la novena provincia andaluza tuvieron el gran acierto de adelantarnos alguna de sus nuevas composiciones antes de que vean la luz de manera oficial, alternaron temas más cañeros con otros más tranquilos en medio tiempo y alguna tierna pero rockera balada como “Solo en la niebla” que, bajo mi criterio, ha envejecido peor que el resto de temas.

Una de las nuevas que seguro dará que hablar por su calidad es “No hay nadie aquí” con una letra de gran sensibilidad y empatía para con las personas que pasaron por el terrible trago del Sida o de la adicción a la heroína.

Tremendo el sprint final con piezas que son “caballo ganador” como “Si quieres rock”, “Cógeme” o la divertida, fiestera y rockanrollera aderezada con piano de sabor boogie “Buscando rollo”. Cerraron su entretenido show de hora y media con “Todo mi amor” dejando al personal feliz y satisfecho. Habrá que estar pendiente de su inminente nuevo lanzamiento.